Calidoscópio
Poeta recién llegado
En este cuarto doliente
mis ojos llovieron leche agria
los plácidos perfumes fallecieron
al zumbido opaco de las horas
y las voces que me sacudían por la vida
sucumbieron a mi abdomen crecido
en esta barrica de roble oscuro
me añeje junto a la inerte estación
con el cerebro hirviente
y el esqueleto obnubilado
atrapado sin riel, mordiendo la perilla
enloquecí por gesticular una ventana
muchas noches en que mi sudor
se confundía con la sombra reptante
reventé colores en mis carcajadas
sueños despostillados y planetarios
hiedras herrumbradas brotaron
de mis surcos, de mis ojeras
oH mi huracán de intramuros
mis dedos trémulos, mis venas verdes
erizadas bajo el filo indeciso
a escondidas me he desplumado el trino
vagando por jardines vesánicos
sin atender al salpullido moralista
pero me construyeron un drenaje mental
me trazaron una línea de partida
sin saber si yo aún podía desear
y su egoísmo me conmovió un poco
y ya cansado de los espirales rojos
caminé hacia el amanecer borroneado
atravesando mi puerta y la puerta
de mi habitación, abrí mis brazos
para abarcar el dominio humano
cuantificando los pasos diarios
me atornille de nuevo la sonrisa
los buenos días y las buenas noches
las amistades que se esperan de uno
cultivé también, oxigené la hostilidad
quién podía sospechar que el escalofrío
fugitivo se escondía entre horarios
los espacios sociales me son estrechos
estúpidos los comportamientos de manada
pero intenté de verdad, me desnude
perseguí amores muertos al atardecer
fui bueno y alegre, vulnerable y tonto
así que luego de insatisfactorios intentos
no evité volver a la intemperie soledosa
me he tragado la llave para dormir desnudo
aunque este bochorno sea yo mismo
así es menos peligroso, y soy menos peligroso
mis ojos llovieron leche agria
los plácidos perfumes fallecieron
al zumbido opaco de las horas
y las voces que me sacudían por la vida
sucumbieron a mi abdomen crecido
en esta barrica de roble oscuro
me añeje junto a la inerte estación
con el cerebro hirviente
y el esqueleto obnubilado
atrapado sin riel, mordiendo la perilla
enloquecí por gesticular una ventana
muchas noches en que mi sudor
se confundía con la sombra reptante
reventé colores en mis carcajadas
sueños despostillados y planetarios
hiedras herrumbradas brotaron
de mis surcos, de mis ojeras
oH mi huracán de intramuros
mis dedos trémulos, mis venas verdes
erizadas bajo el filo indeciso
a escondidas me he desplumado el trino
vagando por jardines vesánicos
sin atender al salpullido moralista
pero me construyeron un drenaje mental
me trazaron una línea de partida
sin saber si yo aún podía desear
y su egoísmo me conmovió un poco
y ya cansado de los espirales rojos
caminé hacia el amanecer borroneado
atravesando mi puerta y la puerta
de mi habitación, abrí mis brazos
para abarcar el dominio humano
cuantificando los pasos diarios
me atornille de nuevo la sonrisa
los buenos días y las buenas noches
las amistades que se esperan de uno
cultivé también, oxigené la hostilidad
quién podía sospechar que el escalofrío
fugitivo se escondía entre horarios
los espacios sociales me son estrechos
estúpidos los comportamientos de manada
pero intenté de verdad, me desnude
perseguí amores muertos al atardecer
fui bueno y alegre, vulnerable y tonto
así que luego de insatisfactorios intentos
no evité volver a la intemperie soledosa
me he tragado la llave para dormir desnudo
aunque este bochorno sea yo mismo
así es menos peligroso, y soy menos peligroso