L
Luis Miguel Rubio Domingo
Invitado
La luna de Noruega cruzó contigo el mar
llevando los escaldos, poemas de estro único
consigo en los heraldos de antiguo son neptúnico
testigos de la brega del pacto de Kalmar.
La Lira muestra a Vega brillando en pleamar
al viento los cataldos que tantos dioses rúnicos,
surcando mares baldos vistieron con sus túnicos
henchida la bodega, tu suerte es naufragar.
Y bueno, ahora queda glosar de un país rico
desmanes financieros con luces de domingo:
escápese el que pueda que el grande come al chico.
Islandia y sus dineros, vestidos de vikingo,
zurciéndose la seda, tapándose el hocico
apagan la humareda. Si es fuego no distingo.
llevando los escaldos, poemas de estro único
consigo en los heraldos de antiguo son neptúnico
testigos de la brega del pacto de Kalmar.
La Lira muestra a Vega brillando en pleamar
al viento los cataldos que tantos dioses rúnicos,
surcando mares baldos vistieron con sus túnicos
henchida la bodega, tu suerte es naufragar.
Y bueno, ahora queda glosar de un país rico
desmanes financieros con luces de domingo:
escápese el que pueda que el grande come al chico.
Islandia y sus dineros, vestidos de vikingo,
zurciéndose la seda, tapándose el hocico
apagan la humareda. Si es fuego no distingo.
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