Silvio Pretiz
Poeta recién llegado
nostalgia para mis nervios
manipulados por tu garganta
voz de mujer me hace inocente,
voz que propone ser parte de el ritual
Pero quién no ha humedecido sus pestañas inferiores
Con el tiro de gracia de Cayaso
quien moviera la atónita red
con su trazo torpe o virtuoso
si alguno calló en su fría miseria emocional
mi lágrima vale lo suficiente
aunque mi mejilla la vea en soledad
Aunque el miserable que calló helado supiera
La cruda flor realidad
Opio perezoso
que se traduce hoy en ti deporte mío
juego de mi tonta conciencia,
que no me deja trofeo
pero me traga en fauces
que atragantan nuevos gritos,
diferentes a los de una simple anotación,
sal de tu cueva maligna
técnico de la patología fanática
del tremendo balompié
¿o se puede negar su grandeza diabólica?
Que la cuadrada matemática pueda converger
Para que segura de sí misma
Me explique la potencia más bien orgánica
a la que te encuentras fachento y elevado
vibrador de pueblo y masas,
de los ricos miserables
de los pobres ignorantes,
de quienes son pálidos de sol
y no se aventuran como pájaros
¡a abandonar el gol!
Por el que tanto gritamos salvajemente,
con el cual somos uña y tierra,
entonces me vuelve a ver Fonseca
y con la cara cual mano de niño en polvazal
manifiesta lucha y muerte
oscuro fracaso inasimilado
los ojos llorosos deseosos de otras copas
para la patria cuyo espíritu ama
esta tu descabellada pasión
manipulados por tu garganta
voz de mujer me hace inocente,
voz que propone ser parte de el ritual
Pero quién no ha humedecido sus pestañas inferiores
Con el tiro de gracia de Cayaso
quien moviera la atónita red
con su trazo torpe o virtuoso
si alguno calló en su fría miseria emocional
mi lágrima vale lo suficiente
aunque mi mejilla la vea en soledad
Aunque el miserable que calló helado supiera
La cruda flor realidad
Opio perezoso
que se traduce hoy en ti deporte mío
juego de mi tonta conciencia,
que no me deja trofeo
pero me traga en fauces
que atragantan nuevos gritos,
diferentes a los de una simple anotación,
sal de tu cueva maligna
técnico de la patología fanática
del tremendo balompié
¿o se puede negar su grandeza diabólica?
Que la cuadrada matemática pueda converger
Para que segura de sí misma
Me explique la potencia más bien orgánica
a la que te encuentras fachento y elevado
vibrador de pueblo y masas,
de los ricos miserables
de los pobres ignorantes,
de quienes son pálidos de sol
y no se aventuran como pájaros
¡a abandonar el gol!
Por el que tanto gritamos salvajemente,
con el cual somos uña y tierra,
entonces me vuelve a ver Fonseca
y con la cara cual mano de niño en polvazal
manifiesta lucha y muerte
oscuro fracaso inasimilado
los ojos llorosos deseosos de otras copas
para la patria cuyo espíritu ama
esta tu descabellada pasión