Es lo que hay
Poeta recién llegado
Mar de luces en el sordo canto,
ese que de herrumbroso manto
de pupilas cerradas con veneno
inoculo en tu ondulado seno de heno
cada noche de caídas de estrellas
cubriendo de blanco la tierra.
Nace el agua de fuego en el cielo
entre manos pintadas de ámbar.
Retuercen raíces en el brillante miedo
las gaviotas nadando en nácar.
Y una tormenta de calma amaina
los vientos de besos de la alborada.
Barro moldeo con grises gritos de campana
en el cuerpo de tímida ninfómana
mientras se abre el arrecife de algas
y se cierra el horno de lágrimas.
Dime tú el nombre rebelde centella,
te espera mi voz en tu pecho de seda.
Serás fuego en el aire de arena,
vela carnal entre sueños de vulvas lentas.
Serás imposible erección de lava
vomitada de una tersa entraña,
bailando con sílabas de almas perdidas
naciendo tóxicas de tu esencia viva.
El cuerpo está formado de elementos.
Y el alma está llena de sus voraces fuerzas.
Somos carne y palabra, aún cuando nada nos sea
dado y todo sea arrebatado.
Es lo que hay.