Los últimos versos
Secreta y longeva es la llaga,
insanable la rozadura.
Es corrosiva la amargura.
Agotadora esta tortura.
Al buzón hago patrullas,
Sin poder gritar aleluya.
Eternamente aguardando,
los días, las semanas pasando
sin recibir noticias tuyas.
Otra vez lastimarte no querría.
Una osadía por mi parte sería.
Mis sueños ya se resignan,
saben que difícilmente serás mía.
La sensatez en mi consciencia
me hacen de tu amor abdicar.
La cordura, en mi destino meditar.
Mi futuro, lejos de ti parece estar.
Cual lamento definitivo, presiento,
que tu amor por siempre se fue,
Perdóname vida mía, yo lo marchité.
Grato y tierno recuerdo tendré.
En mi corazón por siempre,
un lugar sagrado para ti guardaré.
Te digo adiós, aun sin ser mi intención.
en esta última carta me despido.
Y es que tal vez, estos sean quizás,
los últimos versos que te escribo.
Secreta y longeva es la llaga,
insanable la rozadura.
Es corrosiva la amargura.
Agotadora esta tortura.
Al buzón hago patrullas,
Sin poder gritar aleluya.
Eternamente aguardando,
los días, las semanas pasando
sin recibir noticias tuyas.
Otra vez lastimarte no querría.
Una osadía por mi parte sería.
Mis sueños ya se resignan,
saben que difícilmente serás mía.
La sensatez en mi consciencia
me hacen de tu amor abdicar.
La cordura, en mi destino meditar.
Mi futuro, lejos de ti parece estar.
Cual lamento definitivo, presiento,
que tu amor por siempre se fue,
Perdóname vida mía, yo lo marchité.
Grato y tierno recuerdo tendré.
En mi corazón por siempre,
un lugar sagrado para ti guardaré.
Te digo adiós, aun sin ser mi intención.
en esta última carta me despido.
Y es que tal vez, estos sean quizás,
los últimos versos que te escribo.