Es lo que hay
Poeta recién llegado
Om mani padme hum...
Bendecido por un camino de dolor
en mis tinieblas cargadas del desprecio
doy gracias humillado y feliz a los cielos
de entregarme a los infinitos desiertos.
Aprendí que soy madera para ser cruz
y clavo para amarrarme a la vida,
que soy viento, agua tierra y fuego,
que soy carne y soplo de un dios
que construye combatiente a los sin techo.
Desnudo correré por el filo de la espada
dando mi sudor y silencio sin miedo,
sintiendo que se clava en mi pecho
para que todo color me sea tatuado
y no sea tierra quemada de cementerio.
Buscaré ser norte en la brújula del tiempo,
jamás ser errante patriota en el vórtice
de los laberintos agónicos sin retorno,
de los abismos del ruido sin fondo.
Paciente en comprender lo que desconozco,
alfararero de esperanzas sin espinas,
será mi trono sabio de acero y consuelo.
Y aún el infierno de los crueles me rodee
perseverará mi huella en ser honesta y justa
para sellar con barniz el valor de mi pacto.
Nada dejará que se pierda mi amor
en el eclipse los ángeles caídos
del paraíso perdido y soñado en un abrazo
en los vientos helados de la lluvia del engaño.
Y la palabra de carbón nacerá de mi boca
cubriendo de verdad que no calla los campos
de ceniza de los mutilados, hielo de los fanáticos
y amoniaco de los sicarios vestidos de blanco.
Om mani padme hum...
Cada día volamos en la lucha de lo que somos.
¿Qué propósito tiene la vida?
Tal vez ninguno. Y el mantra del latido del corazón
nos hace dar gracias por un nuevo sol
que nos hace ver nuestra sombra de nuevo.
Es lo que hay.
¿Qué propósito tiene la vida?
Tal vez ninguno. Y el mantra del latido del corazón
nos hace dar gracias por un nuevo sol
que nos hace ver nuestra sombra de nuevo.
Es lo que hay.