Laura Tolkien
Poeta fiel al portal
Ya ha pasado un cuarto de hora
Y aún no he desangrado.
Ya no duele tanto,
Si es mala señal no me importa.
Mis venas se secan
Las siento muriendo
Ahora sólo caen gotas
Y el vigor de pecho
Poco a poco se agota.
Todo está oscuro aquí,
Muero lentamente,
Mientras una serie de pensamientos llegan a mi mente
Pidiendo ser escuchadas,
Pero otra voz dentro de mí pide morir,
Pide a gritos acabar con lo que fue una vida de errores y dolor.
La pregunta es ¿Por qué cuando tu vida llega a su fin es cuando más cosas deseas hacer?
Es una pregunta que jamás responderé, por qué las pocas fuerzas que me quedan son para escribir mis últimas palabras,
Cargadas con el mayor sentimiento con el que se pueda escribir y plasmar con el corazón lo que nunca podré decir,
Pues mi voz se ha quedado atascada por el último suspiro que he de guardar para concluir lo que éste momento estarás leyendo
Lo raro es que no se quien lo leerá,
No se que sentirá quien lo haga
Y prefiero morir con la curiosidad antes de arrepentirme de haber renunciado a amar mi vida para entregarme a la muerte.
Los quiero aunque no me crean
Este poema no hubiese publicado sin la ayuda de Shirley Leudo, una gran poetisa como amiga

Y aún no he desangrado.
Ya no duele tanto,
Si es mala señal no me importa.
Mis venas se secan
Las siento muriendo
Ahora sólo caen gotas
Y el vigor de pecho
Poco a poco se agota.
Todo está oscuro aquí,
Muero lentamente,
Mientras una serie de pensamientos llegan a mi mente
Pidiendo ser escuchadas,
Pero otra voz dentro de mí pide morir,
Pide a gritos acabar con lo que fue una vida de errores y dolor.
La pregunta es ¿Por qué cuando tu vida llega a su fin es cuando más cosas deseas hacer?
Es una pregunta que jamás responderé, por qué las pocas fuerzas que me quedan son para escribir mis últimas palabras,
Cargadas con el mayor sentimiento con el que se pueda escribir y plasmar con el corazón lo que nunca podré decir,
Pues mi voz se ha quedado atascada por el último suspiro que he de guardar para concluir lo que éste momento estarás leyendo
Lo raro es que no se quien lo leerá,
No se que sentirá quien lo haga
Y prefiero morir con la curiosidad antes de arrepentirme de haber renunciado a amar mi vida para entregarme a la muerte.
Los quiero aunque no me crean
Este poema no hubiese publicado sin la ayuda de Shirley Leudo, una gran poetisa como amiga
