alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Y tu que te creías el Dios de las mujeres
pasabas por el mundo rompiendo corazones
dejando a las mujeres sin aquellas ilusiones
dejándolas llorando, robando sus quereres
Cuantas y cuantas quedaron por ti suspirando
la tarde que ya cansado te ibas a otros lares
buscando otra conquista en la calle, en los bares
para luego dejarla igual que a las otras llorando
Fuiste dejando el mal, allí por donde pasaste
burlándote de todas ellas, imponiendo tu ley
a montones las tuviste porque tu eras su rey
pero tenías corazón y una tarde tu fallaste
Ahora vagas triste y dolido por un amor perdido
aquella linda muchacha que murió en tus brazos
pues no pudo soportar perder aquellos abrazos
y murió en tus brazos su pobre corazón herido
Te sientes culpable por ello, porque tu la amabas
te diste cuenta de ello cuando al morir te nombraba
ahora vagas por el mundo con tu alma resquebrajada
recordando a todas horas a la que a ti te añoraba
pasabas por el mundo rompiendo corazones
dejando a las mujeres sin aquellas ilusiones
dejándolas llorando, robando sus quereres
Cuantas y cuantas quedaron por ti suspirando
la tarde que ya cansado te ibas a otros lares
buscando otra conquista en la calle, en los bares
para luego dejarla igual que a las otras llorando
Fuiste dejando el mal, allí por donde pasaste
burlándote de todas ellas, imponiendo tu ley
a montones las tuviste porque tu eras su rey
pero tenías corazón y una tarde tu fallaste
Ahora vagas triste y dolido por un amor perdido
aquella linda muchacha que murió en tus brazos
pues no pudo soportar perder aquellos abrazos
y murió en tus brazos su pobre corazón herido
Te sientes culpable por ello, porque tu la amabas
te diste cuenta de ello cuando al morir te nombraba
ahora vagas por el mundo con tu alma resquebrajada
recordando a todas horas a la que a ti te añoraba