lesmo
Poeta veterano en el portal
Jamás confiados
Pobre del desdichado que le apriete
el vientre en un momento delicado,
y no teniendo a mano el excusado
suspire por las gracias del retrete.
Lástima del que, estando en ese brete,
no toma precauciones, descuidado,
que algún retortijón se ha comprobado
muy fácil es que se malinterprete.
Y es triste para aquel que no está alerta
–si acaso el intestino se despierta–,
en darle, con justicia, su importancia;
pues trae consecuencias ser chulesco
e ignorar la maldad que tiene un cuesco
que pasma, cuando viene con sustancia.
Pobre del desdichado que le apriete
el vientre en un momento delicado,
y no teniendo a mano el excusado
suspire por las gracias del retrete.
Lástima del que, estando en ese brete,
no toma precauciones, descuidado,
que algún retortijón se ha comprobado
muy fácil es que se malinterprete.
Y es triste para aquel que no está alerta
–si acaso el intestino se despierta–,
en darle, con justicia, su importancia;
pues trae consecuencias ser chulesco
e ignorar la maldad que tiene un cuesco
que pasma, cuando viene con sustancia.
Última edición: