Andasolo
Poeta recién llegado
Este ritmo hostigante
resuena en mis oídos
queriendo despertarme para mostrarte
que mi ser añora tu compañía,
más el temer fragua mi corazón
y me inclina a callar
y me empuja a encarnecer una verdadera inquisición
al ocultar lo que siento
y al buscar soluciones
sólo logro pensar en ti
y logras calmar el tormentoso diluvio
que inunda mi mente de dudas
e inicia una verdadera primavera de paz
de anhelos y de sueños,
los cuales siguen siendo utopías
en el recorrido de mi vida.
Sigo esperando el día
en el que logre vencer yo
y no salga victorioso mi temor
la única estrategia que domino
en esta sangrienta batalla
que he desatado en mi corazón
es utilizar tinta y papel
para defenderme, soportar y luchar
con el fin de obtener un poco de tu cariño
o por lo menos ganarme tu corazón
más no nací para ser soldado
ni nací para dirigir ejércitos de sueños,
sólo nací soñando para llegar a ser feliz
y entregar mi corazón sin condición alguna,
sin prejuicios,
pero no puedo dárselo a un extraño
sólo puedo darle mi corazón a alguien que lo aprecie
y para poder distinguir a la dueña
de lo único preciado que poseo
sólo sabré que esa mujer
me dejará pensando un poco más de una eternidad
en una simple, sencilla, tierna y poderosa caricia.
resuena en mis oídos
queriendo despertarme para mostrarte
que mi ser añora tu compañía,
más el temer fragua mi corazón
y me inclina a callar
y me empuja a encarnecer una verdadera inquisición
al ocultar lo que siento
y al buscar soluciones
sólo logro pensar en ti
y logras calmar el tormentoso diluvio
que inunda mi mente de dudas
e inicia una verdadera primavera de paz
de anhelos y de sueños,
los cuales siguen siendo utopías
en el recorrido de mi vida.
Sigo esperando el día
en el que logre vencer yo
y no salga victorioso mi temor
la única estrategia que domino
en esta sangrienta batalla
que he desatado en mi corazón
es utilizar tinta y papel
para defenderme, soportar y luchar
con el fin de obtener un poco de tu cariño
o por lo menos ganarme tu corazón
más no nací para ser soldado
ni nací para dirigir ejércitos de sueños,
sólo nací soñando para llegar a ser feliz
y entregar mi corazón sin condición alguna,
sin prejuicios,
pero no puedo dárselo a un extraño
sólo puedo darle mi corazón a alguien que lo aprecie
y para poder distinguir a la dueña
de lo único preciado que poseo
sólo sabré que esa mujer
me dejará pensando un poco más de una eternidad
en una simple, sencilla, tierna y poderosa caricia.
Última edición: