Marla
Poeta fiel al portal
La aguja del reloj hiere el silencio.
Es la hora -se dice-
de truncar bruscamente la calma
e invertir el flujo de la sangre
al presente.
El peón se levanta;
un pálido temblor descompone
sus gestos.
El alfil le bloquea
los sueños;
la reina
zizzaguea al andar, simula no encontrarle;
al fin azuza el fuego de sus pies
derrotados,
seduciéndole con su falsa blancura.
“Sube a la negra torre
del sacrificio”
“Sálvanos con tu muerte”.
Ella y su regia cohorte
de aduladores cuervos,
ella y sus caballos
de ira,
sabrán dar buena cuenta de tu sangre
cautiva, domarán las manos con que amasas
el pan
que alimenta su ambición
desmedida.
Jaque mate:
ahora estás sometido por mi yugo:
eres Nadie.
Soy la diosa del Caos, el Poder,
la Ambición
que te aplastan.
Es la hora -se dice-
de truncar bruscamente la calma
e invertir el flujo de la sangre
al presente.
El peón se levanta;
un pálido temblor descompone
sus gestos.
El alfil le bloquea
los sueños;
la reina
zizzaguea al andar, simula no encontrarle;
al fin azuza el fuego de sus pies
derrotados,
seduciéndole con su falsa blancura.
“Sube a la negra torre
del sacrificio”
“Sálvanos con tu muerte”.
Ella y su regia cohorte
de aduladores cuervos,
ella y sus caballos
de ira,
sabrán dar buena cuenta de tu sangre
cautiva, domarán las manos con que amasas
el pan
que alimenta su ambición
desmedida.
Jaque mate:
ahora estás sometido por mi yugo:
eres Nadie.
Soy la diosa del Caos, el Poder,
la Ambición
que te aplastan.