Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se marchita mi jardín de flores,
la falta de amor las empieza a condenar,
algunas pierden ya sus colores
y las más valientes, empiezan a llorar.
La tierra está tan seca que se resquebraja,
las raíces no soportan tragar un poco de agua,
el brote nuevo ya no trabaja
y el rocío de la noche es una mala fragua.
Mis pobres flores, mi pobre jardín,
condenado a despertarse sin aliento,
sin desayuno compartido ni festín,
me dan tanta tristeza que lo lamento.
Hasta las hojas tienen telarañas,
yo he tratado de limpiarlas, pero no puedo,
los recuerdos carcomen al tallo y no me extraña,
no me sorprende ver que mueran lento.
Tan lento que tanta tristeza me arranca el alma,
tan poco amor que ni el viento se asoma,
desolado el paisaje y escucho que me llama
un tormento gigante con punto y coma.
Cada vez que pierdas,
recuerda que mi jardín fue nuestro,
que te marchaste y dejaste las piedras
que a mi corazón están pudriendo.
la falta de amor las empieza a condenar,
algunas pierden ya sus colores
y las más valientes, empiezan a llorar.
La tierra está tan seca que se resquebraja,
las raíces no soportan tragar un poco de agua,
el brote nuevo ya no trabaja
y el rocío de la noche es una mala fragua.
Mis pobres flores, mi pobre jardín,
condenado a despertarse sin aliento,
sin desayuno compartido ni festín,
me dan tanta tristeza que lo lamento.
Hasta las hojas tienen telarañas,
yo he tratado de limpiarlas, pero no puedo,
los recuerdos carcomen al tallo y no me extraña,
no me sorprende ver que mueran lento.
Tan lento que tanta tristeza me arranca el alma,
tan poco amor que ni el viento se asoma,
desolado el paisaje y escucho que me llama
un tormento gigante con punto y coma.
Cada vez que pierdas,
recuerda que mi jardín fue nuestro,
que te marchaste y dejaste las piedras
que a mi corazón están pudriendo.