Lizzy
Poeta adicto al portal
Se ocultó la luna de la primavera
abriendo una brecha en el alma
del jardinero errante.
Titulo de jardinero decía su diploma,
llave de la puerta de todo jardín,
admiración de toda flor.
Seducía, cortejaba con destreza
ninguna flor que sus ojos veía
podía huir de sus caricias.
La beldad de ellas jamás le atraía,
ninguna poseía su corazón
más solo sus caprichos.
En el vergel más desolado y marchito
encontró tan solo una flor,
otra víctima de su afición.
Era la única que al verla
su piel se enrojecía, sus manos temblaban
su corazón palpitaba con desespero.
Llegaba por ella todas las noches
hacer compañía su lecho
acariciarla bajo la luz de la luna.
De tantas noches de aventura
confesarle su amor quería,
a la flor de sus sueños y desvelos.
Esperó que el alba aparezca,
dirigió su mirada al lado
y ella no estaba…se había marchado.
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