Gaita
Poeta recién llegado
El jarrón de porcelana se cayó de la medianera de cemento,
se rompió en mil y una partes
y su totalidad ya fue antes eterna, mientras en el aire
En qué lugar impío podremos soñar, en qué despertar pensamos,
en dónde lloran las gaviotas, adónde va la gente cuando llueve,
y el jarrón, ¡de porcelana!, está roto
Quiero vivir para siempre entre el sueño y la vida paria,
en esa vigilia redundantemente inservible para los carnívoros
que ningún poeta sabe sobrevivir a la vida de pie
y juro con gloria vivir
El jarrón de porcelana se cayó de donde siempre daba la luna,
la majestuosa ilumina ahora un cetro vacío
y ya no hay vuelta que darle al presente, porque el jarrón aquel
¡de porcelana!
está roto para siempre sano para siempre en partes deshecho
La vida es una prueba constante y no somos irrompibles
Quiero cuidar al amor de mi vida, de todos los males del mundo
y vivir como ese poeta que cayó y volvió estar de pie
en la vida cotidiana, donde el sol se encuentra exactamente en el éter
y donde hay luna llena los lunes a la medianoche.
El jarrón de porcelana se cayó de su presente embobado
y no hay quien pueda volver a juntar las partes rotas
de ese adorno al que la luna iluminaba su resplandeciente plata fría.
Quiero ser uno de esos poetas valientes y redundar en la verdad,
quiero ser como tú que me estás leyendo,
ser como el viento que todo se lo lleva (sobre todo en primavera)
y vivir
vivir para siempre en la eternidad de la insospechable liviandad del ser
donde no hay tiempo ni cosas rotas,
donde nunca se cayeron un jarrón de porcelana ni un poeta crepuscular.
se rompió en mil y una partes
y su totalidad ya fue antes eterna, mientras en el aire
En qué lugar impío podremos soñar, en qué despertar pensamos,
en dónde lloran las gaviotas, adónde va la gente cuando llueve,
y el jarrón, ¡de porcelana!, está roto
Quiero vivir para siempre entre el sueño y la vida paria,
en esa vigilia redundantemente inservible para los carnívoros
que ningún poeta sabe sobrevivir a la vida de pie
y juro con gloria vivir
El jarrón de porcelana se cayó de donde siempre daba la luna,
la majestuosa ilumina ahora un cetro vacío
y ya no hay vuelta que darle al presente, porque el jarrón aquel
¡de porcelana!
está roto para siempre sano para siempre en partes deshecho
La vida es una prueba constante y no somos irrompibles
Quiero cuidar al amor de mi vida, de todos los males del mundo
y vivir como ese poeta que cayó y volvió estar de pie
en la vida cotidiana, donde el sol se encuentra exactamente en el éter
y donde hay luna llena los lunes a la medianoche.
El jarrón de porcelana se cayó de su presente embobado
y no hay quien pueda volver a juntar las partes rotas
de ese adorno al que la luna iluminaba su resplandeciente plata fría.
Quiero ser uno de esos poetas valientes y redundar en la verdad,
quiero ser como tú que me estás leyendo,
ser como el viento que todo se lo lleva (sobre todo en primavera)
y vivir
vivir para siempre en la eternidad de la insospechable liviandad del ser
donde no hay tiempo ni cosas rotas,
donde nunca se cayeron un jarrón de porcelana ni un poeta crepuscular.
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