Oí su canto lanzado a los cuatro vientos,
ardía el aire de su pasión abrasado,
el amor en sus trinos flotaba apresado,
me tembló el corazón hasta los cimientos.
Quise saber quien así trovaba,
y vi un querubín enjaulado,
arcoíris cautivo y alado,
qué belleza de balada.
Y quedé arrebolado y suspendido,
a los altísimos cielos transportado,
encandilado de su canto encendido,
Pero también triste y pesaroso,
el poeta cantor era un recluso.
Y nunca los aires surcó,
y nunca amada conoció.
Pero él es feliz en su jaula de oro,
no mostrarle la libertad, tened ese decoro.
¡Nació cautivo y preso morirá!
¡Nada se puede hacer ya por él!
ardía el aire de su pasión abrasado,
el amor en sus trinos flotaba apresado,
me tembló el corazón hasta los cimientos.
Quise saber quien así trovaba,
y vi un querubín enjaulado,
arcoíris cautivo y alado,
qué belleza de balada.
Y quedé arrebolado y suspendido,
a los altísimos cielos transportado,
encandilado de su canto encendido,
Pero también triste y pesaroso,
el poeta cantor era un recluso.
Y nunca los aires surcó,
y nunca amada conoció.
Pero él es feliz en su jaula de oro,
no mostrarle la libertad, tened ese decoro.
¡Nació cautivo y preso morirá!
¡Nada se puede hacer ya por él!