Kein Schatten
Poeta recién llegado
Ella quería protegerlo, aquella mujer con extrañas habilidades
Él temió, él desconfió del ángel de la guarda
Ella yace sin amor, en un obscuro trecho observaba por miles de deidades
Que la miran con tristeza, que la miran con lástima y pena
En la tierra él se quedó, perseguido por cuatrocientos demonios
Demonios que ella ahuyentaba para que no le hiciesen daño
Él no tenía pruebas, él no tenía testimonios
Testimonios que probaran la verdad de las palabras de quien lo había acompañado
Ella sacrificó todo por su amor, por un roto amor que murió
Su amor quemaba como la primera vez, la llama en su interior nunca se apagó
Una diosa que amaba a un mortal que no la amaba más
Dio su amor, dio su fertilidad, dio todo lo que él no aceptó
Sin que él lo supiera, ella o hizo entrar en un mundo de tinieblas, donde que él no le consintió
Ella lo tuvo que sacar cuando el peligro se acercó Cuando la muerte abrió sus brazos para llevarlo con su hoz
Lo protegió bajo su brazo, donde nunca nada le pasó
Él aceptó esa protección que ella con tanto esmero le brindó
Y así terminó, con ella en posición fetal en una jaula de sombras
Nunca podrá amar a nadie más que aquel que ella protegió, esa sería su maldición
No podría concebir a ningún hijo que no fuera de ese especial progenitor
Nunca podría tener la compañía de nadie más, hasta que él llegara a sacarla de su dolor
Pero él nunca llegó Nunca logró regresar aquel amor
Él se quedó en la tierra, con otra compañía, con otra acompañante
Ella se quedó sola en el cosmos, con sus lágrimas que la acompañaban en su dolor
Nunca logró obtener aquel amor Nunca logró salir de ahí ni de su martirio aniquilante
Él temió, él desconfió del ángel de la guarda
Ella yace sin amor, en un obscuro trecho observaba por miles de deidades
Que la miran con tristeza, que la miran con lástima y pena
En la tierra él se quedó, perseguido por cuatrocientos demonios
Demonios que ella ahuyentaba para que no le hiciesen daño
Él no tenía pruebas, él no tenía testimonios
Testimonios que probaran la verdad de las palabras de quien lo había acompañado
Ella sacrificó todo por su amor, por un roto amor que murió
Su amor quemaba como la primera vez, la llama en su interior nunca se apagó
Una diosa que amaba a un mortal que no la amaba más
Dio su amor, dio su fertilidad, dio todo lo que él no aceptó
Sin que él lo supiera, ella o hizo entrar en un mundo de tinieblas, donde que él no le consintió
Ella lo tuvo que sacar cuando el peligro se acercó Cuando la muerte abrió sus brazos para llevarlo con su hoz
Lo protegió bajo su brazo, donde nunca nada le pasó
Él aceptó esa protección que ella con tanto esmero le brindó
Y así terminó, con ella en posición fetal en una jaula de sombras
Nunca podrá amar a nadie más que aquel que ella protegió, esa sería su maldición
No podría concebir a ningún hijo que no fuera de ese especial progenitor
Nunca podría tener la compañía de nadie más, hasta que él llegara a sacarla de su dolor
Pero él nunca llegó Nunca logró regresar aquel amor
Él se quedó en la tierra, con otra compañía, con otra acompañante
Ella se quedó sola en el cosmos, con sus lágrimas que la acompañaban en su dolor
Nunca logró obtener aquel amor Nunca logró salir de ahí ni de su martirio aniquilante