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Je me souviens

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JE ME SOUVIENS...

Que tristes aquellos contrabajos contrahechos

que cantaban junto al viejo piano desafinado

Que tristes aquellos músicos borrachos


Y fueron sin embargo las luces de mi bohemia

Eran luces sanguinolentas que abrazaban

a las parejas decrépitas que a pesar de todo se amaban

Eran los viejos sofás despanzurrados

con ajados terciopelos todavía oliendo a orín


Eran los espejos con el azogue leproso

y las más tristes historias ocultas en su interior

El humo era amarga niebla que pretendía ser máscara

o atmósfera disolvente donde el alcohol era cárdeno manto


Viejo café de provincias con su rótulo arruinado

Tantos yoes abrigó que no recuerdo su nombre


Recuerdo, sí, las subrepticias caricias de la obesa cerillera

que vendía cigarrillos y promesas de amor barato

O el retorcido cuero oscuro del anónimo limpiabotas

apenas pequeña sombra que emergía del pavimento.


Eran sueños desgajados que corrían desde las sombras

Era el río desorientado que enhebraba aquellos ojos sin mirada

como cáscaras

como veleros sin puerto


Sobre las mesas sonoras arrugados corazones

muertos en su último latido

esperaban la caricia del que fue

el último destinatario de su amor


Y una estrella moribunda

aquella que un alba tumultuosa impidió regresar a su galaxia

una estrella que habitó en el fondo de tus ojos

y que imprudente salió para escribir versos de amor


Desde los rincones en sombra nacían como rumores

como pasos sin origen o insinuaciones de niebla

las figuras que eran cuerpos que reclamaban sus veleidades vividas

estantiguas libidinosas con aromas de sepulcro


Je me souviens

tú mi bienamada estabas tras las ajadas cortinas de terciopelo

desangrada de amor

je bien me souviens

Tú mi pequeño y generoso amor

Mi compañera de albas vacías y soporte de mis celos


Desde el ojo irredento del contrabajo

alguien nos contemplaba con el ardor de las piedras

mientras las luminarias que evocan otros pasados

se apagaban lentamente


Ya solo tus manos con la más ruin impureza

posaban sus caricias en mis labios

Bastaría un solo gemido para romper

el cristal delicadísimo de tus formas

dejando escapar como aves feroces

todos tus aromas que un día fueron míos


Je me souviens y no quiero perder este último refugio

tu imaginada figura de gato que devora un pez

o de Reina de la Noche

volandero recuerdo despertado

por el fragor de mi silencio



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Ilust.: “Hay otros lugares...” Simon Quadrat.
 
Última edición:
JE ME SOUVIENS...

Que tristes aquellos contrabajos contrahechos

que cantaban junto al viejo piano desafinado

Que tristes aquellos músicos borrachos


Y fueron sin embargo las luces de mi bohemia

Eran luces sanguinolentas que abrazaban

a las parejas decrépitas que a pesar de todo se amaban

Eran los viejos sofás despanzurrados

con ajados terciopelos todavía oliendo a orín


Eran los espejos con el azogue leproso

y las más tristes historias ocultas en su interior

El humo era amarga niebla que pretendía ser máscara

o atmósfera disolvente donde el alcohol era cárdeno manto


Viejo café de provincias con su rótulo arruinado

Tantos yoes abrigó que no recuerdo su nombre


Recuerdo, sí, las subrepticias caricias de la obesa cerillera

que vendía cigarrillos y promesas de amor barato

O el retorcido cuero oscuro del anónimo limpiabotas

apenas pequeña sombra que emergía del pavimento.


Eran sueños desgajados que corrían desde las sombras

Era el río desorientado que enhebraba aquellos ojos sin mirada

como cáscaras

como veleros sin puerto


Sobre las mesas sonoras arrugados corazones

muertos en su último latido

esperaban la caricia del que fue

el último destinatario de su amor


Y una estrella moribunda

aquella que un alba tumultuosa impidió regresar a su galaxia

una estrella que habitó en el fondo de tus ojos

y que imprudente salió para escribir versos de amor


Desde los rincones en sombra nacían como rumores

como pasos sin origen o insinuaciones de niebla

las figuras que eran cuerpos que reclamaban sus veleidades vividas

estantiguas libidinosas con aromas de sepulcro


Je me souviens

tú mi bienamada estabas tras las ajadas cortinas de terciopelo

desangrada de amor

je bien me souviens

Tú mi pequeño y generoso amor

Mi compañera de albas vacías y soporte de mis celos


Desde el ojo irredento del contrabajo

alguien nos contemplaba con el ardor de las piedras

mientras las luminarias que evocan otros pasados

se apagaban lentamente


Ya solo tus manos con la más ruin impureza

posaban sus caricias en mis labios

Bastaría un solo gemido para romper

el cristal delicadísimo de tus formas

dejando escapar como aves feroces

todos tus aromas que un día fueron míos


Je me souviens y no quiero perder este último refugio

tu imaginada figura de gato que devora un pez

o de Reina de la Noche

volandero recuerdo despertado

por el fragor de mi silencio



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Ilust.: “Hay otros lugares...” Simon Quadrat.

Excelente narración poética y surrealista, llena de matices y sensaciones... uno se adentra en ese ambiente agridulce o turbio, y se disfruta de verás la lectura. Toda mi admiración a tu arte , querido amigo Miguel. Un abrazo, que vaya todo muy bien.
 
Gracias, Tribu. A pesar de la dichosa pandemia sigo sano y fuerte. Y como yo estaba ya enclaustrado por las razones obvias de edad y jubilación, espero seguir produciendo versos como estos que tanto te gustan. Un abrazo, amigo mío (respetando el metro de distancia que imponen las autoridades.):D:D:D
 
JE ME SOUVIENS...

Que tristes aquellos contrabajos contrahechos

que cantaban junto al viejo piano desafinado

Que tristes aquellos músicos borrachos


Y fueron sin embargo las luces de mi bohemia

Eran luces sanguinolentas que abrazaban

a las parejas decrépitas que a pesar de todo se amaban

Eran los viejos sofás despanzurrados

con ajados terciopelos todavía oliendo a orín


Eran los espejos con el azogue leproso

y las más tristes historias ocultas en su interior

El humo era amarga niebla que pretendía ser máscara

o atmósfera disolvente donde el alcohol era cárdeno manto


Viejo café de provincias con su rótulo arruinado

Tantos yoes abrigó que no recuerdo su nombre


Recuerdo, sí, las subrepticias caricias de la obesa cerillera

que vendía cigarrillos y promesas de amor barato

O el retorcido cuero oscuro del anónimo limpiabotas

apenas pequeña sombra que emergía del pavimento.


Eran sueños desgajados que corrían desde las sombras

Era el río desorientado que enhebraba aquellos ojos sin mirada

como cáscaras

como veleros sin puerto


Sobre las mesas sonoras arrugados corazones

muertos en su último latido

esperaban la caricia del que fue

el último destinatario de su amor


Y una estrella moribunda

aquella que un alba tumultuosa impidió regresar a su galaxia

una estrella que habitó en el fondo de tus ojos

y que imprudente salió para escribir versos de amor


Desde los rincones en sombra nacían como rumores

como pasos sin origen o insinuaciones de niebla

las figuras que eran cuerpos que reclamaban sus veleidades vividas

estantiguas libidinosas con aromas de sepulcro


Je me souviens

tú mi bienamada estabas tras las ajadas cortinas de terciopelo

desangrada de amor

je bien me souviens

Tú mi pequeño y generoso amor

Mi compañera de albas vacías y soporte de mis celos


Desde el ojo irredento del contrabajo

alguien nos contemplaba con el ardor de las piedras

mientras las luminarias que evocan otros pasados

se apagaban lentamente


Ya solo tus manos con la más ruin impureza

posaban sus caricias en mis labios

Bastaría un solo gemido para romper

el cristal delicadísimo de tus formas

dejando escapar como aves feroces

todos tus aromas que un día fueron míos


Je me souviens y no quiero perder este último refugio

tu imaginada figura de gato que devora un pez

o de Reina de la Noche

volandero recuerdo despertado

por el fragor de mi silencio



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Ilust.: “Hay otros lugares...” Simon Quadrat.
Un recuerdo puede ser tan intenso y detallista que se las arregla perfectamente para generar todo un espacio en el presente. Un abrazo, Miguel.
 
Muchas gracias, compañero goodlook, por tu visita y el comentario que me dejas. Totalmente de acuerdo con tu apreciación: es cierto, y esta es una de las fuerzas del surrealismo, que con una mayor libertad expresiva pueden reconstruirse y trasladarse al presente ámbitos multiformes del pasado; ámbitos en los que se han vivido experiencias o se han pergeñado sueños que quedaron latentes en el subsconsciente. Y de forma inesperada salen a la superficie. Y de ahí pasan al "dominio público." Ha sido un honor recibirte.
miguel
 
JE ME SOUVIENS...

Que tristes aquellos contrabajos contrahechos

que cantaban junto al viejo piano desafinado

Que tristes aquellos músicos borrachos


Y fueron sin embargo las luces de mi bohemia

Eran luces sanguinolentas que abrazaban

a las parejas decrépitas que a pesar de todo se amaban

Eran los viejos sofás despanzurrados

con ajados terciopelos todavía oliendo a orín


Eran los espejos con el azogue leproso

y las más tristes historias ocultas en su interior

El humo era amarga niebla que pretendía ser máscara

o atmósfera disolvente donde el alcohol era cárdeno manto


Viejo café de provincias con su rótulo arruinado

Tantos yoes abrigó que no recuerdo su nombre


Recuerdo, sí, las subrepticias caricias de la obesa cerillera

que vendía cigarrillos y promesas de amor barato

O el retorcido cuero oscuro del anónimo limpiabotas

apenas pequeña sombra que emergía del pavimento.


Eran sueños desgajados que corrían desde las sombras

Era el río desorientado que enhebraba aquellos ojos sin mirada

como cáscaras

como veleros sin puerto


Sobre las mesas sonoras arrugados corazones

muertos en su último latido

esperaban la caricia del que fue

el último destinatario de su amor


Y una estrella moribunda

aquella que un alba tumultuosa impidió regresar a su galaxia

una estrella que habitó en el fondo de tus ojos

y que imprudente salió para escribir versos de amor


Desde los rincones en sombra nacían como rumores

como pasos sin origen o insinuaciones de niebla

las figuras que eran cuerpos que reclamaban sus veleidades vividas

estantiguas libidinosas con aromas de sepulcro


Je me souviens

tú mi bienamada estabas tras las ajadas cortinas de terciopelo

desangrada de amor

je bien me souviens

Tú mi pequeño y generoso amor

Mi compañera de albas vacías y soporte de mis celos


Desde el ojo irredento del contrabajo

alguien nos contemplaba con el ardor de las piedras

mientras las luminarias que evocan otros pasados

se apagaban lentamente


Ya solo tus manos con la más ruin impureza

posaban sus caricias en mis labios

Bastaría un solo gemido para romper

el cristal delicadísimo de tus formas

dejando escapar como aves feroces

todos tus aromas que un día fueron míos


Je me souviens y no quiero perder este último refugio

tu imaginada figura de gato que devora un pez

o de Reina de la Noche

volandero recuerdo despertado

por el fragor de mi silencio



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Ilust.: “Hay otros lugares...” Simon Quadrat.

Observar desde ese puente de tiempos pasados y donde la nostalgia es
como llegar a un disolucion de pasado. magia especial para cualquier
momento que se eleva sobre el rcuerdo para subsistir. me ha gustado
mucho eñ reposo continuo que levita sobre las sensaciones planteadas.
bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 

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