No me engañas...
tras esas pestañas que suben y bajan,
viven cómplices ojos de mi amor por ti.
Pretendes furiosa parecer,
dispuesta a que platos y sillas vuelen,
pero no esperes que otra vez...
mi deseo de besarte posponga,
porque desde ayer pegado viene
mi abrazo de oso
y todo mi calor.
Nada te creo,
debajo de lo irascible que te muestras,
tu risa invisible está
y es fingido tu llanto
por más lágrimas que tengas,
son gotas de agua,
del vaso que olvidaste esconder.
Y date la vuelta, que ya me doy cuenta...
que sólo buscas jugar...
¡Juguemos pues...! Aunque pícara esperes,
que por el perfume en tu cuello desnudo enloquezca...
no enloqueceré primero, ¡JeJe...!, te atraparé.
¡Primor ! Ahí voy.