Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
JESÚS
Naciste en un pesebre, en soledad,
pequeño niño, para darnos vida,
te quedaste... tu luz quedó encendida
en el mundo, brindándonos bondad.
Sembrabas las semillas de verdad,
clavado en cruz, clemente en cada herida
nos amabas, y en Ti fue bendecida
la creación, brilló la oscuridad.
Los hombres despreciaban tu promesa,
fue tanto aquel amor, no comprendieron
y el odio se enfrentó contra tu empresa.
Mas el perdón les diste, no supieron
creer, pero al final tu vida ilesa
triunfó, resucitaste y entendieron.
Yo alabo aquel amor y ofrenda santa
por eso de alegría mi alma canta.
[FONT="]Fabiana Piceda
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