Galo Roldós Garcés
Poeta asiduo al portal
JESÚS
Jesús, no me quites
la fe que yo tengo
el don de hacer poesía
ni la ilusión de amar.
Mejor quítame la vida
si esto se llegara a dar.
Si me privas de ti
y tus enseñanzas
¿Como podría vivir
entre la gente cruel
que me circunda siempre?
¿Quien me diría adelante
no desfallezcas nunca
que aunque tu no lo veas
si hay un faro que guía
a la tierra prometida?
¿Cual seria el desenlace
de esta comedia triste
que nos toca vivir
al comienzo de este siglo
a todos los creyentes?
Que ridícula forma
de engañarnos tuvimos
nos diríamos entonces.
Jesús, no me quites
la fe que yo tengo.
Y si privas a mi alma
de la Lira que me haz dado
desde que era un niño
con la que me he amparado
de soledades y nostalgias
¿como podría entonces
explicarle a la gente
mis silencios?
Ya no podría decirles
que he estado
haciendo Versos.
Ya no podría decirles
que he estado
haciendo Versos.
Dirán que estoy loco
y con acierto.
Si toda la creación
comenzó con la palabra
fue por que existían
antes sentimientos
y el valor y el coraje
de algún bardo
que exclamó de pronto
en un impronto
un sonido feliz
que acaricio un oído.
Por eso no importa
que pinten disparates
que la música no sea casta
y que la cultura este en subasta
porque mientras exista la poesía
habrá un renacer que nos redima
y entonces podremos nuevamente
cantarle al mar, al cielo
y a la montaña
disfrazándonos
de Versos en Melodías.
de Versos en Melodías.
Jesús, no me quites
el don de hacer Poesías.
Sobre el amor toca continuar
y diré sobre aquello
y diré sobre aquello
es lo mas bello
pues en el hay
musas, rimas, notas,
cantos, risas
y hay encantos.
pues en el hay
musas, rimas, notas,
cantos, risas
y hay encantos.
¿Existe algo mejor
que un padre
que un padre
mirando a sus hijos
jugar en la playa
mientras sus pies
son mojados por las olas
y hay un mundo de amor
en sus pupilas.
El alma se regocija
contemplándolos.
A una madre
que entona canciones
que arrullan a un
tierno niño.
Un abuelo cantando Boleros
llenos de recuerdos y nostalgias.
Amar es remembrar una añoranza.
Y también es la pasión empecinada
de obtener de la mujer amada
el beso y la caricia tan deseada.
Jesús, no me quites
la ilusión del Amor.
Jesús, no me quites
la fe que yo tengo
el don de hacer poesía
ni la ilusión de amar
mejor quítame la vida
si esto se llegara a dar.
Quito, Ecuador
Autoría
Galo Roldós Garcés