Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Juan Pablito Pantorrilla,
caminaba presuroso,
y con paso sudoroso
allegose a la Capilla...
Hombrecillo hipocondriaco,
de afamada pulcritud,
en su enferma beatitud
le rezaba a San Ciriaco.
a que a todo le tenía
por su sello enfermedad,
para su seguridad,
se bañaba en letanía!:
"Ay san Imanol,
cuidadme el colesterol;
Ay san Ramoncito,
salvadme el corazoncito;
Ay santa Pasión,
que no caiga en depresión;
Santos Peregrinos,
cuidenme los intestinos;
Ay santos Piñones,
que me duren los riñones;
Ay san Juan Confeso,
que no se me parta un hueso;
Santa Cataplasma,
que nunca me ataque el asma;
Ay mi san Vicente,
que no se me caiga un diente;
Santas Intendencias,
que no tenga flatulencias;
Ay santo Labriego,
que nunca me quede ciego!..."
Como nunca hubo doncel,
recitando con denuedo,
oraciones en el ruedo,
como rápido corcel!
De rodillas al altar,
con su verbo suplicaba
y cual víctor declaraba
contra cada malestar.
Juan Pablito en agonía,
se anegaba en su sudor,
repitiendo con temor
su segunda letanía:
" San José Guijarro,
que nunca me de un catarro;
Ay san Luis Morelo,
que no se me caiga el pelo;
Ay santo Clemente,
que no me ponga caliente;
Ay santa Severa,
que nunca me de sordera;
Ay mi san Erasmo,
que nunca me de un espasmo;
Ay santa Mafalda,
que no me duela la espalda;
Ay santos Varones,
que no sufran mis pulmones;
Ay santa Misión,
que no tenga indigestión;
Ay santa Anacleta,
que no me de pie de atleta;
Ay mi san Pirulo,
que no se me parta el culo!..."
Amén..
Y saliendo complacido,
de aquel templo de oración,
susurrando una canción,
retirose agradecido.
Cuando en el paso cejó,
a la vista de una maja,
se pego con una laja
y la testa se rajó!
Juan Pablito pantorrilla,
de Dios vino extraña suerte.
Por temerle así a la muerte,
hoy te lloran en Castilla!
caminaba presuroso,
y con paso sudoroso
allegose a la Capilla...
Hombrecillo hipocondriaco,
de afamada pulcritud,
en su enferma beatitud
le rezaba a San Ciriaco.
a que a todo le tenía
por su sello enfermedad,
para su seguridad,
se bañaba en letanía!:
"Ay san Imanol,
cuidadme el colesterol;
Ay san Ramoncito,
salvadme el corazoncito;
Ay santa Pasión,
que no caiga en depresión;
Santos Peregrinos,
cuidenme los intestinos;
Ay santos Piñones,
que me duren los riñones;
Ay san Juan Confeso,
que no se me parta un hueso;
Santa Cataplasma,
que nunca me ataque el asma;
Ay mi san Vicente,
que no se me caiga un diente;
Santas Intendencias,
que no tenga flatulencias;
Ay santo Labriego,
que nunca me quede ciego!..."
Como nunca hubo doncel,
recitando con denuedo,
oraciones en el ruedo,
como rápido corcel!
De rodillas al altar,
con su verbo suplicaba
y cual víctor declaraba
contra cada malestar.
Juan Pablito en agonía,
se anegaba en su sudor,
repitiendo con temor
su segunda letanía:
" San José Guijarro,
que nunca me de un catarro;
Ay san Luis Morelo,
que no se me caiga el pelo;
Ay santo Clemente,
que no me ponga caliente;
Ay santa Severa,
que nunca me de sordera;
Ay mi san Erasmo,
que nunca me de un espasmo;
Ay santa Mafalda,
que no me duela la espalda;
Ay santos Varones,
que no sufran mis pulmones;
Ay santa Misión,
que no tenga indigestión;
Ay santa Anacleta,
que no me de pie de atleta;
Ay mi san Pirulo,
que no se me parta el culo!..."
Amén..
Y saliendo complacido,
de aquel templo de oración,
susurrando una canción,
retirose agradecido.
Cuando en el paso cejó,
a la vista de una maja,
se pego con una laja
y la testa se rajó!
Juan Pablito pantorrilla,
de Dios vino extraña suerte.
Por temerle así a la muerte,
hoy te lloran en Castilla!