Juanita y su nueva amiga

MASTER LY 22

Laly
Mecenas
Juanita y su nueva amiga

Esta es la historia de una lagartija llamada Juanita, muy amigable y que vivía en un huequito que había debajo de una gran piedra.
A ella le gustaba tomar su siesta, sobre todo en los días de verano, donde tanto calor la agotaba.
Se levantaba muy temprano, cuando salía el primer rayito de sol y cazaba insectos, por lo tanto se merecía un buen descanso.
Pero ese verano, el mas caluroso del que nuestra amiga recuerde se le hizo casi imposible cerrar los ojos.
¿Saben porqué?

Porque había una chicharra cuyo nombre era Rosalinda que deseaba ser cantante. Y así fue que esta chicharra con su voz estridente no paraba de cantar ni un solo minuto. Ella se despertaba con don Julio el gallo y allí comenzaba y seguía todo el día cantado y cantando.
A Juanita no le molestaba que cantara por las mañanas es mas le gustaba oírla en sus caminatas pero por las tardes, cuando volvía a su nidito agotada solo quería cerrar sus ojitos.


¿Pero que pasaba? ....Rosalinda después de almorzar cantaba con mas fuerzas y el volumen de su voz parecía crecer y crecer.
¡Hay pobre Juanita !,
Allí estaba dando vueltas y vueltas en su camita con los ojos abiertos como dos huevos fritos.

Hasta que no aguantó más y le dijo a la chicharra que se callara la boca.
Por supuesto que Rosalinda le dijo que no podía que tenía que prepararse para un concurso de canto y que intentaría cantar mas bajo.
Así pasaron varios días con Juanita tratando de descansar y pidiéndole al cielo por un gran chaparrón que callara a su vecina.

Resultó que llegó un nubarrón bien grande y muy oscuro que descargó tanta pero tanta agua que la pobre Rosalinda terminó nadando en un charco.
Al verla en problemas nuestra amiga Juanita, que tenía un gran corazón corrió a ayudarla.
La llevó a un lugar seguro y le dio sopa calentita para evitar que se enferme.

Ambas se hicieron muy amigas, charlaron mucho llegando a un acuerdo. Rosalinda cantaría por las mañanas mientras Juanita esta recolectando alimentos y cantaría dulces canciones para dormir en la siesta reparadora de Juanita.


Les cuento algo más, Rosalinda invitó a su amiga para ver el concurso de canto, ¿saben qui
én era el juez? el gallo don Julio. y por supuesto que entre todas esas chicharras la gran ganadora y estrella fue Rosalinda con sus canciones para dormir.
 
Juanita y su nueva amiga

Esta es la historia de una lagartija llamada Juanita, muy amigable y que vivía en un huequito que había debajo de una gran piedra.
A ella le gustaba tomar su siesta, sobre todo en los días de verano, donde tanto calor la agotaba.
Se levantaba muy temprano, cuando salía el primer rayito de sol y cazaba insectos, por lo tanto se merecía un buen descanso.
Pero ese verano, el mas caluroso del que nuestra amiga recuerde se le hizo casi imposible cerrar los ojos.
¿Saben porqué?

Porque había una chicharra cuyo nombre era Rosalinda que deseaba ser cantante. Y así fue que esta chicharra con su voz estridente no paraba de cantar ni un solo minuto. Ella se despertaba con don Julio el gallo y allí comenzaba y seguía todo el día cantado y cantando.
A Juanita no le molestaba que cantara por las mañanas es mas le gustaba oírla en sus caminatas pero por las tardes, cuando volvía a su nidito agotada solo quería cerrar sus ojitos.


¿Pero que pasaba? ....Rosalinda después de almorzar cantaba con mas fuerzas y el volumen de su voz parecía crecer y crecer.
¡Hay pobre Juanita !,

Allí estaba dando vueltas y vueltas en su camita con los ojos abiertos como dos huevos fritos.

Hasta que no aguantó más y le dijo a la chicharra que se callara la boca.
Por supuesto que Rosalinda le dijo que no podía que tenía que prepararse para un concurso de canto y que intentaría cantar mas bajo.
Así pasaron varios días con Juanita tratando de descansar y pidiéndole al cielo por un gran chaparrón que callara a su vecina.

Resultó que llegó un nubarrón bien grande y muy oscuro que descargó tanta pero tanta agua que la pobre Rosalinda terminó nadando en un charco.
Al verla en problemas nuestra amiga Juanita, que tenía un gran corazón corrió a ayudarla.
La llevó a un lugar seguro y le dio sopa calentita para evitar que se enferme.

Ambas se hicieron muy amigas, charlaron mucho llegando a un acuerdo. Rosalinda cantaría por las mañanas mientras Juanita esta recolectando alimentos y cantaría dulces canciones para dormir en la siesta reparadora de Juanita.


Les cuento algo más, Rosalinda invitó a su amiga para ver el concurso de canto, ¿saben qui
én era el juez? el gallo don Julio. y por supuesto que entre todas esas chicharras la gran ganadora y estrella fue Rosalinda con sus canciones para dormir.
Bonita historia infantil.

Saludos
 
Muchas gracias Alde por ser un gran lector y siempre dejando palabras amables. Esta historia surgió la semana pasado cuando llevaba a mi nieto a la escuela que queda a varias cuadras. Siempre hacemos algún juego de rimas o le cuento historias. Es una hermosa costumbre que disfrutamos ambos.
Un gran abrazo y buena semana.
No hay nada tan gratificante como ese ratito que uno comparte con sus seres queridos.
Quedan impregnados en el corazón y en el alma.

Le saludo nuevamente
 
Juanita y su nueva amiga

Esta es la historia de una lagartija llamada Juanita, muy amigable y que vivía en un huequito que había debajo de una gran piedra.
A ella le gustaba tomar su siesta, sobre todo en los días de verano, donde tanto calor la agotaba.
Se levantaba muy temprano, cuando salía el primer rayito de sol y cazaba insectos, por lo tanto se merecía un buen descanso.
Pero ese verano, el mas caluroso del que nuestra amiga recuerde se le hizo casi imposible cerrar los ojos.
¿Saben porqué?

Porque había una chicharra cuyo nombre era Rosalinda que deseaba ser cantante. Y así fue que esta chicharra con su voz estridente no paraba de cantar ni un solo minuto. Ella se despertaba con don Julio el gallo y allí comenzaba y seguía todo el día cantado y cantando.
A Juanita no le molestaba que cantara por las mañanas es mas le gustaba oírla en sus caminatas pero por las tardes, cuando volvía a su nidito agotada solo quería cerrar sus ojitos.


¿Pero que pasaba? ....Rosalinda después de almorzar cantaba con mas fuerzas y el volumen de su voz parecía crecer y crecer.
¡Hay pobre Juanita !,

Allí estaba dando vueltas y vueltas en su camita con los ojos abiertos como dos huevos fritos.

Hasta que no aguantó más y le dijo a la chicharra que se callara la boca.
Por supuesto que Rosalinda le dijo que no podía que tenía que prepararse para un concurso de canto y que intentaría cantar mas bajo.
Así pasaron varios días con Juanita tratando de descansar y pidiéndole al cielo por un gran chaparrón que callara a su vecina.

Resultó que llegó un nubarrón bien grande y muy oscuro que descargó tanta pero tanta agua que la pobre Rosalinda terminó nadando en un charco.
Al verla en problemas nuestra amiga Juanita, que tenía un gran corazón corrió a ayudarla.
La llevó a un lugar seguro y le dio sopa calentita para evitar que se enferme.

Ambas se hicieron muy amigas, charlaron mucho llegando a un acuerdo. Rosalinda cantaría por las mañanas mientras Juanita esta recolectando alimentos y cantaría dulces canciones para dormir en la siesta reparadora de Juanita.


Les cuento algo más, Rosalinda invitó a su amiga para ver el concurso de canto, ¿saben qui
én era el juez? el gallo don Julio. y por supuesto que entre todas esas chicharras la gran ganadora y estrella fue Rosalinda con sus canciones para dormir.
Al final no hay como que uno sea capaz de ponerse en los zapatos del otro para que surja la empatía y la amistad. Un bonito cuento, edificante y sensato que termina muy bien.
Un cordial abrazo, Laly.
 
Juanita y su nueva amiga

Esta es la historia de una lagartija llamada Juanita, muy amigable y que vivía en un huequito que había debajo de una gran piedra.
A ella le gustaba tomar su siesta, sobre todo en los días de verano, donde tanto calor la agotaba.
Se levantaba muy temprano, cuando salía el primer rayito de sol y cazaba insectos, por lo tanto se merecía un buen descanso.
Pero ese verano, el mas caluroso del que nuestra amiga recuerde se le hizo casi imposible cerrar los ojos.
¿Saben porqué?

Porque había una chicharra cuyo nombre era Rosalinda que deseaba ser cantante. Y así fue que esta chicharra con su voz estridente no paraba de cantar ni un solo minuto. Ella se despertaba con don Julio el gallo y allí comenzaba y seguía todo el día cantado y cantando.
A Juanita no le molestaba que cantara por las mañanas es mas le gustaba oírla en sus caminatas pero por las tardes, cuando volvía a su nidito agotada solo quería cerrar sus ojitos.


¿Pero que pasaba? ....Rosalinda después de almorzar cantaba con mas fuerzas y el volumen de su voz parecía crecer y crecer.
¡Hay pobre Juanita !,

Allí estaba dando vueltas y vueltas en su camita con los ojos abiertos como dos huevos fritos.

Hasta que no aguantó más y le dijo a la chicharra que se callara la boca.
Por supuesto que Rosalinda le dijo que no podía que tenía que prepararse para un concurso de canto y que intentaría cantar mas bajo.
Así pasaron varios días con Juanita tratando de descansar y pidiéndole al cielo por un gran chaparrón que callara a su vecina.

Resultó que llegó un nubarrón bien grande y muy oscuro que descargó tanta pero tanta agua que la pobre Rosalinda terminó nadando en un charco.
Al verla en problemas nuestra amiga Juanita, que tenía un gran corazón corrió a ayudarla.
La llevó a un lugar seguro y le dio sopa calentita para evitar que se enferme.

Ambas se hicieron muy amigas, charlaron mucho llegando a un acuerdo. Rosalinda cantaría por las mañanas mientras Juanita esta recolectando alimentos y cantaría dulces canciones para dormir en la siesta reparadora de Juanita.


Les cuento algo más, Rosalinda invitó a su amiga para ver el concurso de canto, ¿saben qui
én era el juez? el gallo don Julio. y por supuesto que entre todas esas chicharras la gran ganadora y estrella fue Rosalinda con sus canciones para dormir.

Me alegra cuando las personas que acostumbro leer en esta casa escriben en líneas largas, ya que la mayoría de los usuarios no suelen tener en cuenta a las prosas.
En este caso un cuento que se le pueda contar a los más peques tiene doble valor.
Quienes crecimos en una casa con mucho verde, recordamos los veranos y los bichitos de la infancia con un cariño muy especial. Justamente ese cariño se siente en este relato.
Un abrazo y que tengas un hermoso día.
 
Este cuento de elementos conocidos por los mas chiquitos donde la fantasía y realidad se entremezclan hace posible transmitir sentimientos de bondad, paciencia, solidaridad, ect.
En mi caso uno de mis nietos no conocía a las chicharra lo que me permitió posteriormente contarle sobre la vida de este bichito.
Muchas gracias por leer y comentar Cecy, lo aprecio muchísimo.
Un gran abrazo y que pases un hermoso día también.
 

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