Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
En mi intento de evadirte, me tropiezo con la ironía de tus ecos,
jugando a las escondidas con mi calma, siempre pierdo,
tú revives en el murmullo de la tarde, en la esquina menos pensada,
como esos viejos jazzistas que resurgen en una nota olvidada.
Y en este juego absurdo de esquivarte entre la gente,
tu sombra se cuela astuta, rompe filas impunemente,
una presencia que no se desdice, persistente como el mito,
te me apareces sin permiso, con ese aire de infinito.
jugando a las escondidas con mi calma, siempre pierdo,
tú revives en el murmullo de la tarde, en la esquina menos pensada,
como esos viejos jazzistas que resurgen en una nota olvidada.
Y en este juego absurdo de esquivarte entre la gente,
tu sombra se cuela astuta, rompe filas impunemente,
una presencia que no se desdice, persistente como el mito,
te me apareces sin permiso, con ese aire de infinito.