Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Creí que te ofendí, pues te ausentaste.
Te dije mentiroso,
mientras tú me ofrecías amor tierno.
Y sentí que me hundía en el averno.
La verdad es un juego tormentoso,
¿mas qué importa su ciencia,
si tú y yo nos mentimos cada noche?
Tan solo son verdad nuestros encuentros.
y adoro tu decir con su derroche
de ingenio que produce mi placer.
Me apena mi egoísmo.
Siento tu estado, el diario padecer
que se alberga en tu ser, en tus adentros,
y admiro tu entereza, tu estoicismo.
Quisiera ser un bálsamo, un alivio,
darte un refugio tibio,
que te lleve a un espacio de belleza
donde tu alma consiga fortaleza.
Mi amor, es que te pienso,
y se libra mi mente de obsesiones.
Quisiera yo librarte de tensiones
darte eso que tú das, que es tan inmenso.
Te dije mentiroso,
mientras tú me ofrecías amor tierno.
Y sentí que me hundía en el averno.
La verdad es un juego tormentoso,
¿mas qué importa su ciencia,
si tú y yo nos mentimos cada noche?
Tan solo son verdad nuestros encuentros.
y adoro tu decir con su derroche
de ingenio que produce mi placer.
Me apena mi egoísmo.
Siento tu estado, el diario padecer
que se alberga en tu ser, en tus adentros,
y admiro tu entereza, tu estoicismo.
Quisiera ser un bálsamo, un alivio,
darte un refugio tibio,
que te lleve a un espacio de belleza
donde tu alma consiga fortaleza.
Mi amor, es que te pienso,
y se libra mi mente de obsesiones.
Quisiera yo librarte de tensiones
darte eso que tú das, que es tan inmenso.
Última edición: