jmacgar
Poeta veterano en el portal
Juegos
De pequeños jugábamos al tejo,
a la rayuela con la pata coja,
yo me reía con la risa floja
por ver cómo fruncía el entrecejo
al caerse en aquel suelo tan viejo
mientras mordisqueaba su milhoja,
por un traspiés sobre la teja roja,
para más concreción, color bermejo.
Jugábamos también al acertijo
o a retarnos a hallar alguna alhaja
que en realidad era una baratija;
yo en vez de pelear por la sortija
prefería jugar a la baraja
pues por entonces era algo canijo
y un niño medio pijo
tímido, delgaducho, un poco bajo,
tardo de reacciones, un guanajo.
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