Sentado y pensando,
en todo lo que ha pasado en tu vida,
te encuentras un día,
sin explicación alguna o al menos convincente,
de como llegaste allí,
de como terminaste ahí.
Día tras día fuiste sumando errores,
y el tiempo como implacable berdugo,
siempre avanzando,
siempre caminando,
haciendo cada vez mas lejanos,
esos días, meses y años.
Arrepentidos de tantas decisiones tomadas,
orgullosos de otras tantas,
aunque inconformes con el resultado.
Nunca satisfechos,
pero siempre esperanzados,
prestos a creer en un mañana mejor,
por alguna aportunidad alrededor,
de una puerta que se abre,
de un deseo que se nos complace,
de sueños e ilusión,
que rebozan el corazón.
Reimos y lloramos,
abrazamos y despreciamos,
tantos sentimientos anidados,
que no nos abandonan por años,
que nos confunden y llevan a decidir,
hechos que luego suplicamos al tiempo,
nos de la oportunidad de corregir,
y otros, que tan solo nos gustaria,
volver a repetir.
Mientras nos sentimos protagonistas de esta historia,
olvidamos a veces la importancia de los demas.
Heridos y afligidos, damos tumbos por el camino,
pero solo algunas heridas nos hacen recapacitar,
sobre el rumbo que llevamos y las decisiones que tomamos,
es entonces que descubrimos,
que tambien hemos sido berdugos sin piedad,
y que con sangre marcamos por igual,
nuestro camino al andar.
Ya nada es igual,
es entonces cuando comezamos a madurar
y nuestra visión comienza a cambiar.
Quisieramos reparar tantas cosas
y experimentar otras mas,
convencidos al fin,
de que no todo es tan simple,
continuamos creyendo,
que aun lo podemos lograr,
pero al voltaer descubrimos,
que otra oportunidad se nos esta por escapar,
pues la vida continua avanzando
y el camino sigue siendo largo.
Las jugadas de la vida,
no nos dejan de sorprender
y aunque nunca llegamos a conocer,
todas las reglas para jugar,
no nos queda otra cosa,
mas que aprender, creer y continuar.
Abrazamos los momentos de triunfo,
lloramos los fracasos,
lamentamos lo perdido,
valoramos mas,
lo que con dificultad conseguimos,
y aprendemos a amar,
despues de tanto errar.
Es por fin cuando entendemos,
el valor de lo presente,
cuando el espacio de lo ausente,
no lo llena lo existente.
Si bien la vida es un juego,
de complejas reglas que cambian sin parar,
no menos cierto es,
que no nos debemos resignar,
y que amar y amarnos,
sera lo que nos permita terminarlo,
con una sonrisa en los labios.
en todo lo que ha pasado en tu vida,
te encuentras un día,
sin explicación alguna o al menos convincente,
de como llegaste allí,
de como terminaste ahí.
Día tras día fuiste sumando errores,
y el tiempo como implacable berdugo,
siempre avanzando,
siempre caminando,
haciendo cada vez mas lejanos,
esos días, meses y años.
Arrepentidos de tantas decisiones tomadas,
orgullosos de otras tantas,
aunque inconformes con el resultado.
Nunca satisfechos,
pero siempre esperanzados,
prestos a creer en un mañana mejor,
por alguna aportunidad alrededor,
de una puerta que se abre,
de un deseo que se nos complace,
de sueños e ilusión,
que rebozan el corazón.
Reimos y lloramos,
abrazamos y despreciamos,
tantos sentimientos anidados,
que no nos abandonan por años,
que nos confunden y llevan a decidir,
hechos que luego suplicamos al tiempo,
nos de la oportunidad de corregir,
y otros, que tan solo nos gustaria,
volver a repetir.
Mientras nos sentimos protagonistas de esta historia,
olvidamos a veces la importancia de los demas.
Heridos y afligidos, damos tumbos por el camino,
pero solo algunas heridas nos hacen recapacitar,
sobre el rumbo que llevamos y las decisiones que tomamos,
es entonces que descubrimos,
que tambien hemos sido berdugos sin piedad,
y que con sangre marcamos por igual,
nuestro camino al andar.
Ya nada es igual,
es entonces cuando comezamos a madurar
y nuestra visión comienza a cambiar.
Quisieramos reparar tantas cosas
y experimentar otras mas,
convencidos al fin,
de que no todo es tan simple,
continuamos creyendo,
que aun lo podemos lograr,
pero al voltaer descubrimos,
que otra oportunidad se nos esta por escapar,
pues la vida continua avanzando
y el camino sigue siendo largo.
Las jugadas de la vida,
no nos dejan de sorprender
y aunque nunca llegamos a conocer,
todas las reglas para jugar,
no nos queda otra cosa,
mas que aprender, creer y continuar.
Abrazamos los momentos de triunfo,
lloramos los fracasos,
lamentamos lo perdido,
valoramos mas,
lo que con dificultad conseguimos,
y aprendemos a amar,
despues de tanto errar.
Es por fin cuando entendemos,
el valor de lo presente,
cuando el espacio de lo ausente,
no lo llena lo existente.
Si bien la vida es un juego,
de complejas reglas que cambian sin parar,
no menos cierto es,
que no nos debemos resignar,
y que amar y amarnos,
sera lo que nos permita terminarlo,
con una sonrisa en los labios.
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