Sergio Qper
Poeta recién llegado
Cantó el jaque el fatuo desdén del vivir a mi juego;
pero el mate lo daré yo venciendo con él.
Ven, lanza tu mejor golpe que te será devuelto
por mi tañente alfil: inteligente cual tormentoso caballo
y mi fiel peón: su espada y su vida por mi bien.
y si mi técnica pereciere ahogada en el silencio;
tras la corriente lanza mi sombrero
y de donde se pose saca mi última partida,
moved las piezas a mi favor derrocando la derrota.
Mi alma se convierte en el tablero;
mis anhelos en el jugador y mis miedos mi adversario;
mas en el juego existe un romance .
Lívido mi rey ven por mí en tu fiel trampa;
baja ostentosa mía, torre asesina,
golpea al peón de este amor descuadriculado,
hunde en mi pecho la daga de tu traición,
dame el beso de tu letargo: el insípido de tu amor;
sube de nuevo a tu tálamo de amoríos castos,
camina con el placer de tu lado
Pero no vuelvas a mí mi reina inicua,
guarda tus infames respuestas a preguntas que jamás formulé,
te delató el olor de tus cabellos,
¡Ahora ve! defendedme como les defendías,
canta tu réquiem a dúo con la soledad te tu litera,
la cual es la seña de mi amor
de mi sudor pasmado en tus cobijas
de cada roce en tu almohada.
Digo adiós a mi voz en tu cabeza,
y mi cuerpo en tu mente,
que te hagan recordarme
hasta que cambies de nuevo tu estrategia,
hasta que cambies el tablero
Cuando cambies de jugador
pero el mate lo daré yo venciendo con él.
Ven, lanza tu mejor golpe que te será devuelto
por mi tañente alfil: inteligente cual tormentoso caballo
y mi fiel peón: su espada y su vida por mi bien.
y si mi técnica pereciere ahogada en el silencio;
tras la corriente lanza mi sombrero
y de donde se pose saca mi última partida,
moved las piezas a mi favor derrocando la derrota.
Mi alma se convierte en el tablero;
mis anhelos en el jugador y mis miedos mi adversario;
mas en el juego existe un romance .
Lívido mi rey ven por mí en tu fiel trampa;
baja ostentosa mía, torre asesina,
golpea al peón de este amor descuadriculado,
hunde en mi pecho la daga de tu traición,
dame el beso de tu letargo: el insípido de tu amor;
sube de nuevo a tu tálamo de amoríos castos,
camina con el placer de tu lado
Pero no vuelvas a mí mi reina inicua,
guarda tus infames respuestas a preguntas que jamás formulé,
te delató el olor de tus cabellos,
¡Ahora ve! defendedme como les defendías,
canta tu réquiem a dúo con la soledad te tu litera,
la cual es la seña de mi amor
de mi sudor pasmado en tus cobijas
de cada roce en tu almohada.
Digo adiós a mi voz en tu cabeza,
y mi cuerpo en tu mente,
que te hagan recordarme
hasta que cambies de nuevo tu estrategia,
hasta que cambies el tablero
Cuando cambies de jugador
Qpr-07
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