Cuando se me pone el tema
tan duro como una viga
y el deseo me fustiga
con la llama que más quema,
echo mano de la yema
que me toca en cada dedo
y en el baile del enredo,
como un Onán desairado,
me entrego al bobo pecado
de pensar que algo transgredo.
Nota:
(¡Ay!, esperemos que pase la censura,
lo que no pasa es por ser literatura.)
tan duro como una viga
y el deseo me fustiga
con la llama que más quema,
echo mano de la yema
que me toca en cada dedo
y en el baile del enredo,
como un Onán desairado,
me entrego al bobo pecado
de pensar que algo transgredo.
Nota:
(¡Ay!, esperemos que pase la censura,
lo que no pasa es por ser literatura.)
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