javilink
Poeta recién llegado
Un hierro afilado, un hábil sable,
una hoja flexible, enamorada,
penetra en tu carne, acariciada
por el paso de los días, y por el aire.
Sangraste por la herida, y no era sangre,
aromas derramados, pura esencia.
Tu médula servida en la bandeja
convoca un sortilegio contra el hambre.
Tu alma me la entregas, y tus entrañas
prietas y generosas. Tu alma negra
cautiva cada arista de la lengua.
Y en su lecho copula, hasta que estalla.
Memoria de la encina. Hierba fresca.
Retazos de dehesa. De montaña.
De invierno frío durmiendo en la bodega...
De honda erudición mediterránea.
una hoja flexible, enamorada,
penetra en tu carne, acariciada
por el paso de los días, y por el aire.
Sangraste por la herida, y no era sangre,
aromas derramados, pura esencia.
Tu médula servida en la bandeja
convoca un sortilegio contra el hambre.
Tu alma me la entregas, y tus entrañas
prietas y generosas. Tu alma negra
cautiva cada arista de la lengua.
Y en su lecho copula, hasta que estalla.
Memoria de la encina. Hierba fresca.
Retazos de dehesa. De montaña.
De invierno frío durmiendo en la bodega...
De honda erudición mediterránea.