Pathétique
Poeta recién llegado
Por primera vez te llamó por uno de tus nombres,
te escribo porque creo que sigues ahí o aquí o, al menos, en ti.
Me pregunto... -¡cuántas dudas me dejaste! ¡Cuántas respuestas me negaste!-
¿Escucharás las canciones que en su momento dedicaste a mí?
En tus peores noches, etílico, abandonado, descarado y libertino
con un soplo de cordura, quizá locura, querida me hiciste sentir.
con errores de dedo, a punto de que cruzaras el umbral a la inconciencia,
encontrabas fuerzas de no sé dónde para hacerme sonreír.
Y desde Asgard hasta Sión me hablaste de travesías,
odiseas fantásticas para algún día, en mi nombre, partir.
Decías que al amargo final ya no esperarías,
que bastaba con que alguna vez, en esta vida, hubiésemos de coincidir.
¿Olvidaré alguna vez las canciones?
En ellas hay una parte de lo que nos tocó vivir
y la distancia nos quedaba corta
cuando dos almas conocidas de antaño se dejaban consentir.
...
No tengo a Julien en la mente,
del que hablo no era así,
Julien se entregó a los placeres,
aunque éstos no lo pudieron hacer feliz.
Julien no es el que retrato ahora,
ese era un complicado querer,
todas mis estrofas evocan a otro,
que es el mismo, pero al principio respondía a doble V.
te escribo porque creo que sigues ahí o aquí o, al menos, en ti.
Me pregunto... -¡cuántas dudas me dejaste! ¡Cuántas respuestas me negaste!-
¿Escucharás las canciones que en su momento dedicaste a mí?
En tus peores noches, etílico, abandonado, descarado y libertino
con un soplo de cordura, quizá locura, querida me hiciste sentir.
con errores de dedo, a punto de que cruzaras el umbral a la inconciencia,
encontrabas fuerzas de no sé dónde para hacerme sonreír.
Y desde Asgard hasta Sión me hablaste de travesías,
odiseas fantásticas para algún día, en mi nombre, partir.
Decías que al amargo final ya no esperarías,
que bastaba con que alguna vez, en esta vida, hubiésemos de coincidir.
¿Olvidaré alguna vez las canciones?
En ellas hay una parte de lo que nos tocó vivir
y la distancia nos quedaba corta
cuando dos almas conocidas de antaño se dejaban consentir.
...
No tengo a Julien en la mente,
del que hablo no era así,
Julien se entregó a los placeres,
aunque éstos no lo pudieron hacer feliz.
Julien no es el que retrato ahora,
ese era un complicado querer,
todas mis estrofas evocan a otro,
que es el mismo, pero al principio respondía a doble V.
Última edición: