columpio rosa
Poeta asiduo al portal
Cantas para mí
y me gusta mirarte.
A las palabras
y a la melodía de la guitarra,
acompañan los gestos profundos de tu cara.
Y observándote me pierdo,
todo esto parece un sueño,
mucha casualidad es que años atrás,
lo escribiera en mi cuaderno,
<quisiera que alguien me regale
una canción de ensueño.>
Me doy cuenta que también me miras,
me pregunto ¿Qué estarás pensando?
y luego viene una sonrisa que se junta en el espacio.
Me das la mano y caminamos,
junto a unos árboles raros nos detenemos
y se escucha una canción de fondo,
yo sólo sé que quiero abrazarte,
te abrazo y todo parece detenerse.
"Mírame a los ojos" me susurras,
y al hacerlo en tus pupilas se refleja mi alma,
tan sólo momentos después llega la parte del beso.
Tus labios tocan los míos y siento las cuatro alas de abeja,
las mismas que Ibarbourou escribió en su poema,
y prometo que llego a Saturno y me doy cuenta
que esto ha llegado tan lejos y parece tan bonito,
que confieso a veces tengo miedo.
Bajamos de la mano y la vida tiene otro color,
todo parece tener más forma, más sentido...
Te quiero desde antes de conocerte
y sin importar lo que venga después,
Mi deseo es vernos siempre como está
la primera vez que tu labios y los míos
escribieron un poema,
de aquellos que no se olvidan,
aunque cambiemos de tema.
y me gusta mirarte.
A las palabras
y a la melodía de la guitarra,
acompañan los gestos profundos de tu cara.
Y observándote me pierdo,
todo esto parece un sueño,
mucha casualidad es que años atrás,
lo escribiera en mi cuaderno,
<quisiera que alguien me regale
una canción de ensueño.>
Me doy cuenta que también me miras,
me pregunto ¿Qué estarás pensando?
y luego viene una sonrisa que se junta en el espacio.
Me das la mano y caminamos,
junto a unos árboles raros nos detenemos
y se escucha una canción de fondo,
yo sólo sé que quiero abrazarte,
te abrazo y todo parece detenerse.
"Mírame a los ojos" me susurras,
y al hacerlo en tus pupilas se refleja mi alma,
tan sólo momentos después llega la parte del beso.
Tus labios tocan los míos y siento las cuatro alas de abeja,
las mismas que Ibarbourou escribió en su poema,
y prometo que llego a Saturno y me doy cuenta
que esto ha llegado tan lejos y parece tan bonito,
que confieso a veces tengo miedo.
Bajamos de la mano y la vida tiene otro color,
todo parece tener más forma, más sentido...
Te quiero desde antes de conocerte
y sin importar lo que venga después,
Mi deseo es vernos siempre como está
la primera vez que tu labios y los míos
escribieron un poema,
de aquellos que no se olvidan,
aunque cambiemos de tema.
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