Este mes bendito comenzó sin darme cuenta
estaba lejos de mi hogar y aquella lejanía,
me reconfortaba al recordarla.
En una calle arbolada y
repleta de enormes árboles de ensueño,
yo me aferraba a una camisa roja
y al cuerpo que esta albergaba.
Estampaba mi nariz a una espalda dorada
me hundía hasta ahogarme en su olor
aspirando la más pura droga
entonces juro que se desplegaban en mí,
unas alas negras inmensas y volaba.
Abrazada en la vieja bicicleta
a la presencia amada
no podía sentir más fortuna
arrugando la camisa con mis manos
jugando a ser correspondida
aunque solo fuera una vez...
Yo amé a ese niño serio
encerrado en un mundo que no existe
en una calle fabulosa
en tardes eternas abrazados
cantando en andenes abandonados
y en parques vacíos.
Su mano me aferraba
con la certeza del que se marcha
y así terminó el sueño de imprevisto.
De repente acaba julio
y juro que agosto no será jamás igual.
Ningún mes como el vivido,
revolverá mis entrañas
me hará consciente del sueño
mientras estoy dormida.
estaba lejos de mi hogar y aquella lejanía,
me reconfortaba al recordarla.
En una calle arbolada y
repleta de enormes árboles de ensueño,
yo me aferraba a una camisa roja
y al cuerpo que esta albergaba.
Estampaba mi nariz a una espalda dorada
me hundía hasta ahogarme en su olor
aspirando la más pura droga
entonces juro que se desplegaban en mí,
unas alas negras inmensas y volaba.
Abrazada en la vieja bicicleta
a la presencia amada
no podía sentir más fortuna
arrugando la camisa con mis manos
jugando a ser correspondida
aunque solo fuera una vez...
Yo amé a ese niño serio
encerrado en un mundo que no existe
en una calle fabulosa
en tardes eternas abrazados
cantando en andenes abandonados
y en parques vacíos.
Su mano me aferraba
con la certeza del que se marcha
y así terminó el sueño de imprevisto.
De repente acaba julio
y juro que agosto no será jamás igual.
Ningún mes como el vivido,
revolverá mis entrañas
me hará consciente del sueño
mientras estoy dormida.