Guderio
Poeta asiduo al portal
Junto a Ella
En una frontera lejana,
con el corazón en la mano,
y con la razón en la otra,
espero lo ya tan anhelado.
Es la llegada de mi musa,
aquella mujer que he amado,
que me a traicionado,
pero que igual la deseo tanto.
La veo a lo lejos llegando,
sola y sórdida como ella sola,
caminando sin apuro,
no advirtiendo mi presencia.
No resisto más la espera,
y corro hacia ella,
pero al acercarme doy cuenta,
que el sueño nuevamente me aqueja.
Me levanto descorazonado,
quejándome de mi miseria,
pero al ver su cabeza junto a mi hombro,
constato feliz,
su existencia.
En una frontera lejana,
con el corazón en la mano,
y con la razón en la otra,
espero lo ya tan anhelado.
Es la llegada de mi musa,
aquella mujer que he amado,
que me a traicionado,
pero que igual la deseo tanto.
La veo a lo lejos llegando,
sola y sórdida como ella sola,
caminando sin apuro,
no advirtiendo mi presencia.
No resisto más la espera,
y corro hacia ella,
pero al acercarme doy cuenta,
que el sueño nuevamente me aqueja.
Me levanto descorazonado,
quejándome de mi miseria,
pero al ver su cabeza junto a mi hombro,
constato feliz,
su existencia.
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