Hugo Augusto
Poeta recién llegado
caminaremos por el sendero de la luz, desnudos,
detendremos el tiempo con nuestro reloj de arena.
Aremos un pacto de amor, intercambiaremos
nuestros corazones y los cuidaremos con el alma.
Veremos nacer el fogoso crepúsculo de las montañas
sentados sobre el césped, entoces recitare poemas
a tus espectadores oídos que frágiles y timidos
se transformaran en girasoles e iluminaran mi rostro.
Viajaremos juntos al sur, como viento en libertad,
te mostrare el óceano que en actitud de asombro
nos vera, y observara en nuestras almas la inmortalidad,
aquella que habremos alcanzado en el verano.
Ah, mi corazón delirante por tus besos de fuego,
que han marcado toda mi alma y mi cuerpo.
Nuestros corazones que ambicionaron lo eterno
y juntos lo alcanzaron al nacimiento del crepúsculo.
detendremos el tiempo con nuestro reloj de arena.
Aremos un pacto de amor, intercambiaremos
nuestros corazones y los cuidaremos con el alma.
Veremos nacer el fogoso crepúsculo de las montañas
sentados sobre el césped, entoces recitare poemas
a tus espectadores oídos que frágiles y timidos
se transformaran en girasoles e iluminaran mi rostro.
Viajaremos juntos al sur, como viento en libertad,
te mostrare el óceano que en actitud de asombro
nos vera, y observara en nuestras almas la inmortalidad,
aquella que habremos alcanzado en el verano.
Ah, mi corazón delirante por tus besos de fuego,
que han marcado toda mi alma y mi cuerpo.
Nuestros corazones que ambicionaron lo eterno
y juntos lo alcanzaron al nacimiento del crepúsculo.