RaulGarfias
Poeta recién llegado
Juntos
Juntos aquí, en el fin.
Cuando el tiempo no es tiempo,
y el reloj cuelga
derritiéndose en mí.
Cuando los pensamientos ganan la carrera
a los rayos de luz que aún vemos.
Juntos aquí,
sintiendo el ahogo de los sueños sin cumplir,
o de los ya cumplidos que debemos dejar.
Sintiendo el alivio
de cuando el tiempo corría,
tan rápido que sólo nos dejó el futuro recordar.
A dos pasos del cielo,
o del infierno.
A dos pasos de todo,
o de nada.
Yacemos despiertos,
despiertos en un sueño,
donde envejecemos a la par.
Soñé con tu mano
descansando en las mías,
cuando el ocaso
de nuestra voluntad se rendía.
Juntos,
cuando los días fueron oscuros,
y las noches más claras.
Cuando enfrentamos lo que nos separaba
sabiendo que nos unía.
Y lo enfrentamos juntos,
hasta hoy que este sueño se acaba,
y despertamos en otro.
En uno donde buscar tu mano,
y que descanse en las mías otra vez.
Deja al cielo caer,
deja a la tierra ceder.
Que los mares nos cubran,
y que el fuego te abrace.
Deja al destino hacer su trabajo,
que yo haré el mío.
Deja que los dioses libren su guerra,
que mi única misión tú habrás sido.
Sólo serás tú
si te rodea el amor de mis brazos.
Sólo seré yo
si protejo el llanto de felicidad que mi vida te trajo.
Sólo unidos podremos morir,
juntos hoy, hasta el fin.
Juntos hoy,
aunque no estés aquí.
Juntos aquí, en el fin.
Cuando el tiempo no es tiempo,
y el reloj cuelga
derritiéndose en mí.
Cuando los pensamientos ganan la carrera
a los rayos de luz que aún vemos.
Juntos aquí,
sintiendo el ahogo de los sueños sin cumplir,
o de los ya cumplidos que debemos dejar.
Sintiendo el alivio
de cuando el tiempo corría,
tan rápido que sólo nos dejó el futuro recordar.
A dos pasos del cielo,
o del infierno.
A dos pasos de todo,
o de nada.
Yacemos despiertos,
despiertos en un sueño,
donde envejecemos a la par.
Soñé con tu mano
descansando en las mías,
cuando el ocaso
de nuestra voluntad se rendía.
Juntos,
cuando los días fueron oscuros,
y las noches más claras.
Cuando enfrentamos lo que nos separaba
sabiendo que nos unía.
Y lo enfrentamos juntos,
hasta hoy que este sueño se acaba,
y despertamos en otro.
En uno donde buscar tu mano,
y que descanse en las mías otra vez.
Deja al cielo caer,
deja a la tierra ceder.
Que los mares nos cubran,
y que el fuego te abrace.
Deja al destino hacer su trabajo,
que yo haré el mío.
Deja que los dioses libren su guerra,
que mi única misión tú habrás sido.
Sólo serás tú
si te rodea el amor de mis brazos.
Sólo seré yo
si protejo el llanto de felicidad que mi vida te trajo.
Sólo unidos podremos morir,
juntos hoy, hasta el fin.
Juntos hoy,
aunque no estés aquí.
Raúl Garfias L.
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