Justa venganza

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Querido tío Cornelius, mi padre siempre decía que las serpientes también tenían derecho a vivir, ya que si existían era porque el Creador las creía necesarias para algún fin. Ya ves, estimado tío, tu hermano no te deseaba ningún mal cuando hablaba de esa manera. Lo mataste antes de que se percatara del veneno que había en tu manipuladora cabeza. Nos engañaste a todos, tío Cornelius. La riqueza era lo único que te importaba, por eso mataste a mi padre. Siempre decías que a las serpientes había que cortarles la cabeza. Te he hecho caso, querido tío, te la he cortado. Las serpientes son mejores que tú; a ellas les permito vivir, sin embargo, tú no tenías derecho debido a tu maldad.
​Eladio Parreño Elías

18-Febrero-2012
Una realidad para comprender que la maldad existe en la razón del humano.
el efecto de vida apropiándose de esas maneras de actuar ladinas. me gustó
saludos amables de luzyabsenta
 

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