Kalenjines vs. kikuyus

carlos lopez dzur

Poeta que considera el portal su segunda casa

Fear and distrust now run deep in many Kenyans.
Memories of rapes, mutilations and brutal deaths
are still raw, even for those not directly touched
by the violence: Peter Kimeu
Llamaríamos Vecinos míos a los kikuyus,
aldeanos todos de Eldoret, si no jugaran
su carta divisoria, su complicidad
con las fuerzas de la élite.

Nosotros, los campesinos kalenjines,
ya no podemos. Han colmado la copa.
Dos centenares de muertos
se hallaron en la mezquita de Masalaci.
En calles aledañas, más cadáveres.

Y son nuestros hausas, musulmanes,
partidarios de Odinga... y el que ha vencido,
sospechosamente, en estas elecciones del apaño,
sirve al viejo, conocido orden de ayuda y dependencia
que ha perpetuado al Africa en el hambre.

A tal comunidad la conocemos.
Sabemos con quién se alía. Y lo que quiere.
A la postre, quitarnos las tierras y sofocar
a quienes llaman con desprecio Maasai warriors
/ guerrilleros / islámicos...

Ya no podemos creer a esos cristianos...
En el fondo, no quieren la limpia democracia.
Se aprovechan de falsas elecciones
y salen a matarnos como la Gran Derecha
jactanciosa, crecida, con el ejército oficial dispuesto
a echarnos balas. Calculan que sus ayudantías serán
garantizadas. La prensa los llama víctimas.
Los vende al mundo como las pobres almas
del Africa salvaje, reacia a instituciones asentadas,
al cristianismo, a la presencia de los civilizados...

Por eso en Kenia reaparece este rebrote de desdicha:
Van 1,500 muertos y la comunidad de los kikuyus
aplaude el robo eleccionario: Relecto fue Kibaki,
Presidente. Esperan más venganzas.

Las tribus Luos y Luhyas están molestas.
Queman en descrédito del nombre Odinga
las mezquitas desde el fin de noviembre.
Recuerdan en sus discursos / portafolios de deudas,
recursos que van a fortunas personales
de quienes saben gestionarse el influjo masivo
de donativos internacionales. Propietarios,
comerciantes, políticos y esbirros.

Pero no. Salen a matar. Queman mezquitas.
Y no se quedará ninguno con brazos cruzados.
No puede hacerlo ni aún Raila Odinga, opositor
de Kibaki, si no se cumple una reforma agraria
que a todos los contente,
si no saca del panorama tan corrupto
a las familias políticas ladronas, a ministros,
a jueces, funcionarios del gobierno,
con intereses en las tierras en disputa.

Los ladrones, políticos corruptos,
como siempre, aducen que es limpieza étnica.
Un africano contrapuesto que no admite
la existencia del vecino. Puede que sea que en Kenia
somos tan tribales y sea cierto de Nairobi
al Valle de Rift, de Olmelil al Edoret.

Puede que sea que el Africa
no entiende el por qué 15 millones de su gente
muere cada año. Tal vez sea el miedo ancestral
al hambre, a la violencia y la muerte.

Pero no. Son esos ladrones ministeriales,
con pretextos tan de suyo manipuladores.
Dicen que Raila Odinga aboga por una Kenia musulmana.
Que es un talibán siquitrillado y que hará
a cuarenta grupos o más que Kenia tiene
menos diversos, más violentos,
étnicamente limpios.

Pero, veamos, dizque este noviembre nos peleamos
por lo que no ha sido nuestro: la religión del blanco,
maniobras de funcionarios que profesan
la fe de los Berons, cristianos y kikuyos.

Entonces, con impaciencia de estampida,
se abadonan los hogares de la aldea, nos metemos
en edificios estatales, pedimos los sagrados cobijos
de iglesias y mezquitas... y aún así, incendiamos
a nuestro paso cuanto vemos.

Nos quemamos vivos...
gritando por el Dios que nos salve,
o el Alá que nos bendiga.

¿Y qué piensan o que dicen 7,000 personas
que han abandonado sus hogares si a todo
lo han llamado Nuestra Etnia, el grupo prioritario?
Que simplemente tienen miedo: son ancianos,
niños, mujeres que temen al ultraje...
Son quienes nada deben; porque siempre
es el grupillo sectario el que es favorecido
del partido cleptocrático y sirve
como turba, de avanzada, al que roba,
al que no admite democracia ni tolerancia
que no sea otra que la definida
en Occidente y por eso venció
Mwai Kibaki y el ODM se llenó de rabia
y defendió sus mezquitas y pagó después
con la misma moneda.

Y dicen que no se sabe dialogar
sino con sed de sangre. Por eso en Eldoret
como antes en Jos, nos matamos.

El kikuyo no quiere al kelenjin y éste quiere
que se vayan estos siervos de sus campos
porque los Hausas odian la banda de Berons.

Para ellos, el peonaje extraño son las carpas.
Las grandes protecciones. El alimento, la guardia,
la oferta de préstamos, la Iglesia, Caritas,
el dinero humanitario de los americanos y la ONU.

Es que son excelentes comerciantes.
Y excelentes turbas. Y excelentes reaccionarios.
La derecha contra el más pobre.
Sí, la gente que con que Occidente manipula
el Africa y la divide, el rival del islámico,
ha enseñado las uñas. Sabe que han robado
las elecciones a Odinga y creen que él
no será bueno para el pueblo kikuyo.

10-10-2008 / El libro de la guerra
 
Última edición:
Carlos, observamos el mismo procedimiento a nivel del globo terráqueo. Solo que el sufrimiento del país africano y el Medio Oriente llegan a extremos espantosos de barbarie y miseria. El robo de elecciones a Odinga en Kenia y las persecuciones al pueblo Kikuyo es el procedimiento que han aplicado también en América: robo de elecciones a los grupos de izquierda, matanzas igualmente cuando estos grupos protestan; solo que en la actualidad las izquierdas se han unido, han adquirido consciencia, y no hay manera de tapar los votos contundentes.

Pero quién puede advertir a esos pueblos para que se unan, para que no se dejen disociar por los grupos políticos que aspiran al mandato para exterminarles, o que no se dejen manipular por los grupos religiosos que igualmente persiguen el mismo fin, el poder. Es sumamente difícil la situación, amigo Carlos, por el solo hecho de ser pueblos tan distantes de nosotros, aparte de eso el idioma, la cultura, etc.

Excelente escrito Carlos, mereces estrellas, abrazos y besos de Dilia.
 

Fear and distrust now run deep in many Kenyans.
Memories of rapes, mutilations and brutal deaths
are still raw, even for those not directly touched
by the violence: Peter Kimeu
Llamaríamos Vecinos míos a los kikuyus,
aldeanos todos de Eldoret, si no jugaran
su carta divisoria, su complicidad
con las fuerzas de la élite.

Nosotros, los campesinos kalenjines,
ya no podemos. Han colmado la copa.
Dos centenares de muertos
se hallaron en la mezquita de Masalaci.
En calles aledañas, más cadáveres.

Y son nuestros hausas, musulmanes,
partidarios de Odinga... y el que ha vencido,
sospechosamente, en estas elecciones del apaño,
sirve al viejo, conocido orden de ayuda y dependencia
que ha perpetuado al Africa en el hambre.

A tal comunidad la conocemos.
Sabemos con quién se alía. Y lo que quiere.
A la postre, quitarnos las tierras y sofocar
a quienes llaman con desprecio Maasai warriors
/ guerrilleros / islámicos...

Ya no podemos creer a esos cristianos...
En el fondo, no quieren la limpia democracia.
Se aprovechan de falsas elecciones
y salen a matarnos como la Gran Derecha
jactanciosa, crecida, con el ejército oficial dispuesto
a echarnos balas. Calculan que sus ayudantías serán
garantizadas. La prensa los llama víctimas.
Los vende al mundo como las pobres almas
del Africa salvaje, reacia a instituciones asentadas,
al cristianismo, a la presencia de los civilizados...

Por eso en Kenia reaparece este rebrote de desdicha:
Van 1,500 muertos y la comunidad de los kikuyus
aplaude el robo eleccionario: Relecto fue Kibaki,
Presidente. Esperan más venganzas.

Las tribus Luos y Luhyas están molestas.
Queman en descrédito del nombre Odinga
las mezquitas desde el fin de noviembre.
Recuerdan en sus discursos / portafolios de deudas,
recursos que van a fortunas personales
de quienes saben gestionarse el influjo masivo
de donativos internacionales. Propietarios,
comerciantes, políticos y esbirros.

Pero no. Salen a matar. Queman mezquitas.
Y no se quedará ninguno con brazos cruzados.
No puede hacerlo ni aún Raila Odinga, opositor
de Kibaki, si no se cumple una reforma agraria
que a todos los contente,
si no saca del panorama tan corrupto
a las familias políticas ladronas, a ministros,
a jueces, funcionarios del gobierno,
con intereses en las tierras en disputa.

Los ladrones, políticos corruptos,
como siempre, aducen que es limpieza étnica.
Un africano contrapuesto que no admite
la existencia del vecino. Puede que sea que en Kenia
somos tan tribales y sea cierto de Nairobi
al Valle de Rift, de Olmelil al Edoret.

Puede que sea que el Africa
no entiende el por qué 15 millones de su gente
muere cada año. Tal vez sea el miedo ancestral
al hambre, a la violencia y la muerte.

Pero no. Son esos ladrones ministeriales,
con pretextos tan de suyo manipuladores.
Dicen que Raila Odinga aboga por una Kenia musulmana.
Que es un talibán siquitrillado y que hará
a cuarenta grupos o más que Kenia tiene
menos diversos, más violentos,
étnicamente limpios.

Pero, veamos, dizque este noviembre nos peleamos
por lo que no ha sido nuestro: la religión del blanco,
maniobras de funcionarios que profesan
la fe de los Berons, cristianos y kikuyos.

Entonces, con impaciencia de estampida,
se abadonan los hogares de la aldea, nos metemos
en edificios estatales, pedimos los sagrados cobijos
de iglesias y mezquitas... y aún así, incendiamos
a nuestro paso cuanto vemos.

Nos quemamos vivos...
gritando por el Dios que nos salve,
o el Alá que nos bendiga.

¿Y qué piensan o que dicen 7,000 personas
que han abandonado sus hogares si a todo
lo han llamado Nuestra Etnia, el grupo prioritario?
Que simplemente tienen miedo: son ancianos,
niños, mujeres que temen al ultraje...
Son quienes nada deben; porque siempre
es el grupillo sectario el que es favorecido
del partido cleptocrático y sirve
como turba, de avanzada, al que roba,
al que no admite democracia ni tolerancia
que no sea otra que la definida
en Occidente y por eso venció
Mwai Kibaki y el ODM se llenó de rabia
y defendió sus mezquitas y pagó después
con la misma moneda.

Y dicen que no se sabe dialogar
sino con sed de sangre. Por eso en Eldoret
como antes en Jos, nos matamos.

El kikuyo no quiere al kelenjin y éste quiere
que se vayan estos siervos de sus campos
porque los Hausas odian la banda de Berons.

Para ellos, el peonaje extraño son las carpas.
Las grandes protecciones. El alimento, la guardia,
la oferta de préstamos, la Iglesia, Caritas,
el dinero humanitario de los americanos y la ONU.

Es que son excelentes comerciantes.
Y excelentes turbas. Y excelentes reaccionarios.
La derecha contra el más pobre.
Sí, la gente que con que Occidente manipula
el Africa y la divide, el rival del islámico,
ha enseñado las uñas. Sabe que han robado
las elecciones a Odinga y creen que él
no será bueno para el pueblo kikuyo.

10-10-2008 / El libro de la guerra


Como me duele, como nos duele Africa.

Un saludo poderoso poeta.
 
Carlos, observamos el mismo procedimiento a nivel del globo terráqueo. Solo que el sufrimiento del país africano y el Medio Oriente llegan a extremos espantosos de barbarie y miseria. El robo de elecciones a Odinga en Kenia y las persecuciones al pueblo Kikuyo es el procedimiento que han aplicado también en América: robo de elecciones a los grupos de izquierda, matanzas igualmente cuando estos grupos protestan; solo que en la actualidad las izquierdas se han unido, han adquirido consciencia, y no hay manera de tapar los votos contundentes.

Pero quién puede advertir a esos pueblos para que se unan, para que no se dejen disociar por los grupos políticos que aspiran al mandato para exterminarles, o que no se dejen manipular por los grupos religiosos que igualmente persiguen el mismo fin, el poder. Es sumamente difícil la situación, amigo Carlos, por el solo hecho de ser pueblos tan distantes de nosotros, aparte de eso el idioma, la cultura, etc.

Excelente escrito Carlos, mereces estrellas, abrazos y besos de Dilia.

Gracias, Dilia, por leer y comentar. Coincido contigo en ver el reiterativo proceso en todo el globo. La democracia debe comenzar con el respeto de la propiedad de la tierra; porque la tierra es la herramienta, vida e identidad del campesino.

Un abrazo,
carlos
 

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