marquelo
Negrito villero
Hace tiempo contemplé la danza orgiástica de las botellas
su residuo elemental en las calles como oasis de estampa que hace
brillar la mendicidad de los astros haciéndoles partícipes del secreto
detrás de las puertas.
Me abanica un ala de mariposa, es otoño, y sin embargo
las mariposas abren con su vuelo todos los firmamentos grises arriba
de las frentes, cuya sombra es el reflejo imperecedero de la palabra
acuñada en las manos.
Aquí abajo está todo por construir:
el amor alarga su hálito mojado su color inocente que florece cuando
se le toca con un juramento, luego, el inequívoco sentir de la casas
acompañando el reflejo exacto de las ventanas. Aqui pasó algo
que nos hizo levantar los ojos
para vitorearlo como desnudando a un paladín de oro.
Vuelvo al apetito de la ciudad a las horas trémulas a los hechizos
endemoniadamente amarillos por la respiración del tabaco
a todo lo que me viste con ese perfume que me hace andar
como una carta de coronación.
Hace tiempo respiré , me aventuré a inhalar algo de lo que tú dijiste
a dejarlo ahí, y a verlo cada vez que abra el pulmón.
Así colonizó mi sombra el reflejo más romántico del movimiento
del nado más perfecto en los ojos.
Luego estiré el sueño para acurrcarme mejor,
dormí.
su residuo elemental en las calles como oasis de estampa que hace
brillar la mendicidad de los astros haciéndoles partícipes del secreto
detrás de las puertas.
Me abanica un ala de mariposa, es otoño, y sin embargo
las mariposas abren con su vuelo todos los firmamentos grises arriba
de las frentes, cuya sombra es el reflejo imperecedero de la palabra
acuñada en las manos.
Aquí abajo está todo por construir:
el amor alarga su hálito mojado su color inocente que florece cuando
se le toca con un juramento, luego, el inequívoco sentir de la casas
acompañando el reflejo exacto de las ventanas. Aqui pasó algo
que nos hizo levantar los ojos
para vitorearlo como desnudando a un paladín de oro.
Vuelvo al apetito de la ciudad a las horas trémulas a los hechizos
endemoniadamente amarillos por la respiración del tabaco
a todo lo que me viste con ese perfume que me hace andar
como una carta de coronación.
Hace tiempo respiré , me aventuré a inhalar algo de lo que tú dijiste
a dejarlo ahí, y a verlo cada vez que abra el pulmón.
Así colonizó mi sombra el reflejo más romántico del movimiento
del nado más perfecto en los ojos.
Luego estiré el sueño para acurrcarme mejor,
dormí.