La Corporación
Poeta veterano
De las muchas maneras de acercarse al hombre - históricas, filosóficas, sicológicas etc- elijo la de Karmelo Iribarren a través de su poesía. Diría que es un método científico, exacto; apenas adorna sus versos “esto es lo que es”. Utiliza para ello un microscopio infalible: sus ojos atentos.
- El método no es válido! Está contaminado -grita alguien-.
Pero así mismo, todo lo que supuestamente conocemos también lo está, pues sabemos que cualquier instrumento de medida falsea los resultados.
Me gusta su poesía concreta, despojada de artificios - es lo más parecido a un koan- porque me gusta la sorpresa, el salto cualitativo que casi siempre se desgaja de los versos que cierran sus poemas.
Quizás no sea una crítica objetiva, pero tampoco me interesa aplicar ningún mecanismo que no sea mi gusto, mi boca. Porque me llamo Tomás.
Limpios de aditamentos, sus versos reflejan la realidad; con sus absurdos y su ternura. Nunca deja de hablar del amor, de la vida y de la muerte. Llegó con tres heridas decía Miguel Hernández. Y finalmente, ¿qué es la vida sino dar vueltas, como luciérnagas, alrededor de esas tres realidades básicas?
Leer su poesía es como encontrarte de vez en cuando en el bar a ese amigo raro que siempre te sorprende. Te apetece estar con él, ya sabes que habla poco, te gusta escuchar un par de palabras. Te ríes y cuando se va, te quedas pensando.
Recorrer sus letras es recorrer la ciudad, la vida con el asombro de un niño y la ironía de un viejo.
Es una gran alegría para el Portal poder contar, en su Biblioteca, con un gran poeta realista actual. Nos dio permiso para exponer su obra y con gusto lo hacemos.
Karmelo Iribarren es un poeta español que nació en San Sebastián (Guipúzcoa) el año 1959. Su formación depende de la lectura en la universidad de la vida y el examen final es su poesía. Que cada uno lo califique como quiera y pueda.
Roger Nelson
elPerro
Sus libros
Algunos de sus poemas:
LO PEOR, LO MÁS TRISTE
LOS PARAGUAS, LOS TAXIS
LOS SUEÑOS
VUELVE A INTENTARLO
COMO EN LA VIDA
LOS ESPEJOS
LAS MUJERES
NO HAY MAS
DE COPAS CON CIORÁN
AL CAER EL SOL
LO PEOR, LO MÁS TRISTE
No sé si soy
feliz,
si verdaderamente
lo he sido
alguna vez;
aunque creo que no.
Y a ti te ocurre
otro tanto,
me consta.
Pero no es esto
lo peor.
Lo peor del caso,
lo más triste,
es que ya
ni siquiera
nos importa.
LOS PARAGUAS, LOS TAXIS
Acabo de tirarlo,
35 minutos bajo la tormenta
-esperando un maldito
taxi-
han podido con él.
Pero cómo se ha portado.
Ésa es la diferencia:
los taxis son como ciertos amigos,
nunca están cuando más los necesitas.
Los paraguas, en cambio, mueren por ti.
LOS SUEÑOS
Lo fueron todo
y ya los ves
ahora,
abatidos por los días
iguales,
como pasquines en los charcos.
Vivir
se reduce
a esquivarlos.
VUELVE A INTENTARLO
Esas mañanas de domingo,
en invierno,
a primera hora:
las calles recién regadas,
el aire fresco,
limpio,
el olor a cruasán de las cafeterías,
la locura
de los pájaros...
Como si la vida
te dijese:
mira, aquí me tienes,
vuelve a intentarlo.
LOS ESPEJOS
No los domésticos,
estratégicamente dispuestos
para que te digan siempre
lo que quieres oír,
sino los otros,
los que no tienen dueño,
los de los bares,
los de los comercios,
los de los vestíbulos de hotel,
esos son los que te dicen la verdad:
que no eres nada, nadie,
en realidad,
sólo uno más
que pasaba por allí.
Estratégicamente dispuestos
para que te digan siempre
lo que quieres oír.
LAS MUJERES
No sé qué tienen, además
de lo que tienen,
pero sin duda es mágico.
Capaces,
con un mínimo gesto,
de hacerte desear
no haber nacido nunca
en un instante
y que al siguiente
te arrojes a sus pies, pasan
siempre de largo.
Sus miradas
desarman.
Sus caricias
te pueden reducir
a un pobre imbécil.
Son como el alumbrado de la vida.
Las mujeres. Lo máximo.
NO HAY MÁS
Al principio
quieres cambiar
el mundo,
y al final
te conformas
con dejar el tabaco.
No hay más:
así de cómico
y así de trágico.
DE COPAS CON CIORÁN
Con los días contados,
chaval, así vivimos
todos. Esperando
a que nos tachen
de la lista. Distrayendo
la espera con tragos
y canciones. No hay más.
Puedes llorar o morirte
de risa. Como prefieras.
AL CAER EL SOL
Nunca lo he visto antes,
pero conozco
a ese hombre.
(Si me acercase,
distinguiría en sus ojos
ese brillo gastado,
como sin vida,
que tanto me recuerda, por cierto,
a los oficinistas
de mi infancia).
Pronto
se llevará la cerveza a los labios,
le dará un sorbo,
y volverá a dejarla
suavemente sobre la barra.
Sin prisa. No la hay. No le hace falta.
Nada nuevo va a ocurrir
y lo sabe. Se encuentra
más allá de la esperanza,
en su perpetuo
atardecer.
Conozco a ese hombre, sí,
y me da miedo.
A veces, de madrugada,
poco antes de acostarme, me mira
desde el espejo.
- El método no es válido! Está contaminado -grita alguien-.
Pero así mismo, todo lo que supuestamente conocemos también lo está, pues sabemos que cualquier instrumento de medida falsea los resultados.
Me gusta su poesía concreta, despojada de artificios - es lo más parecido a un koan- porque me gusta la sorpresa, el salto cualitativo que casi siempre se desgaja de los versos que cierran sus poemas.
Quizás no sea una crítica objetiva, pero tampoco me interesa aplicar ningún mecanismo que no sea mi gusto, mi boca. Porque me llamo Tomás.
Limpios de aditamentos, sus versos reflejan la realidad; con sus absurdos y su ternura. Nunca deja de hablar del amor, de la vida y de la muerte. Llegó con tres heridas decía Miguel Hernández. Y finalmente, ¿qué es la vida sino dar vueltas, como luciérnagas, alrededor de esas tres realidades básicas?
Leer su poesía es como encontrarte de vez en cuando en el bar a ese amigo raro que siempre te sorprende. Te apetece estar con él, ya sabes que habla poco, te gusta escuchar un par de palabras. Te ríes y cuando se va, te quedas pensando.
Recorrer sus letras es recorrer la ciudad, la vida con el asombro de un niño y la ironía de un viejo.
Es una gran alegría para el Portal poder contar, en su Biblioteca, con un gran poeta realista actual. Nos dio permiso para exponer su obra y con gusto lo hacemos.
Karmelo Iribarren es un poeta español que nació en San Sebastián (Guipúzcoa) el año 1959. Su formación depende de la lectura en la universidad de la vida y el examen final es su poesía. Que cada uno lo califique como quiera y pueda.
Roger Nelson
elPerro
Sus libros
- La condición urbana, Renacimiento, 1995
- Serie B, Renacimiento, 1998
- Desde el fondo de la barra, Línea de fuego, 1999
- La frontera y otros poemas, Renacimiento, 2005
- Seguro que esta historia te suena. Poesía completa (1985-2005), Renacimiento, Colección Calle del Aire, 2005
- Ola de frío, Renacimiento, Colección Calle del Aire, 2007
- Atravesando la noche, Huacanamo, 2009
- Ola de frío (segunda edición), Renacimiento, Colección Calle del Aire, 2009
- Versos que el viento arrastra, El jinete azul, 2010, ilustraciones de Cristina Muller
- Otra ciudad, otra vida, Huacanamo, 2011
- Seguro que esta historia te suena. Poesía completa (1985-2012) (segunda edición corregida y ampliada), Renacimiento, Colección Calle del Aire, 2012
- Las luces interiores, Renacimiento, 2013
Algunos de sus poemas:
LO PEOR, LO MÁS TRISTE
LOS PARAGUAS, LOS TAXIS
LOS SUEÑOS
VUELVE A INTENTARLO
COMO EN LA VIDA
LOS ESPEJOS
LAS MUJERES
NO HAY MAS
DE COPAS CON CIORÁN
AL CAER EL SOL
LO PEOR, LO MÁS TRISTE
No sé si soy
feliz,
si verdaderamente
lo he sido
alguna vez;
aunque creo que no.
Y a ti te ocurre
otro tanto,
me consta.
Pero no es esto
lo peor.
Lo peor del caso,
lo más triste,
es que ya
ni siquiera
nos importa.
LOS PARAGUAS, LOS TAXIS
Acabo de tirarlo,
35 minutos bajo la tormenta
-esperando un maldito
taxi-
han podido con él.
Pero cómo se ha portado.
Ésa es la diferencia:
los taxis son como ciertos amigos,
nunca están cuando más los necesitas.
Los paraguas, en cambio, mueren por ti.
LOS SUEÑOS
Lo fueron todo
y ya los ves
ahora,
abatidos por los días
iguales,
como pasquines en los charcos.
Vivir
se reduce
a esquivarlos.
VUELVE A INTENTARLO
Esas mañanas de domingo,
en invierno,
a primera hora:
las calles recién regadas,
el aire fresco,
limpio,
el olor a cruasán de las cafeterías,
la locura
de los pájaros...
Como si la vida
te dijese:
mira, aquí me tienes,
vuelve a intentarlo.
LOS ESPEJOS
No los domésticos,
estratégicamente dispuestos
para que te digan siempre
lo que quieres oír,
sino los otros,
los que no tienen dueño,
los de los bares,
los de los comercios,
los de los vestíbulos de hotel,
esos son los que te dicen la verdad:
que no eres nada, nadie,
en realidad,
sólo uno más
que pasaba por allí.
Estratégicamente dispuestos
para que te digan siempre
lo que quieres oír.
LAS MUJERES
No sé qué tienen, además
de lo que tienen,
pero sin duda es mágico.
Capaces,
con un mínimo gesto,
de hacerte desear
no haber nacido nunca
en un instante
y que al siguiente
te arrojes a sus pies, pasan
siempre de largo.
Sus miradas
desarman.
Sus caricias
te pueden reducir
a un pobre imbécil.
Son como el alumbrado de la vida.
Las mujeres. Lo máximo.
NO HAY MÁS
Al principio
quieres cambiar
el mundo,
y al final
te conformas
con dejar el tabaco.
No hay más:
así de cómico
y así de trágico.
DE COPAS CON CIORÁN
Con los días contados,
chaval, así vivimos
todos. Esperando
a que nos tachen
de la lista. Distrayendo
la espera con tragos
y canciones. No hay más.
Puedes llorar o morirte
de risa. Como prefieras.
AL CAER EL SOL
Nunca lo he visto antes,
pero conozco
a ese hombre.
(Si me acercase,
distinguiría en sus ojos
ese brillo gastado,
como sin vida,
que tanto me recuerda, por cierto,
a los oficinistas
de mi infancia).
Pronto
se llevará la cerveza a los labios,
le dará un sorbo,
y volverá a dejarla
suavemente sobre la barra.
Sin prisa. No la hay. No le hace falta.
Nada nuevo va a ocurrir
y lo sabe. Se encuentra
más allá de la esperanza,
en su perpetuo
atardecer.
Conozco a ese hombre, sí,
y me da miedo.
A veces, de madrugada,
poco antes de acostarme, me mira
desde el espejo.
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