Entonces, has enterrado el hacha de guerra.
¡ Me alegro !
¿ Cómo están tus vecinos ?
¿ Tu familia ?
¿ Y tu hermana ?
Cuéntame, si sabes lanzar llamas por los ojos, y a cuántos becerros has abrasado, últimamente.
O si, por el contrario, te quedaste ciego, de tanto mirar la pantalla de tu ordenador personal.
Que nunca se sabe, hasta qué punto, la imbecilidad, se va abriendo camino, en la Humanidad enclenque.
A propósito, ¿ Temor reverencial ? Dime si te arrodillas ante algún minúsculo ídolo de masas.
Esos pedazos de confetti que la gente intenta imitar, por su colorido y Glamour.
Mas no dejan de ser payasos sin fronteras, en un mundo, que tampoco deja de ser una pelota.