Nommo
Poeta veterano en el portal
Yo soy más importante que tú.
Y lo digo sin temor a equivocarme.
No obstante, puede que no sea verdad.
Si hiero tu sentido común, no me creas. Es sólo una sensación. Una emoción que me embarga.
Tú eres más importante que aquél.
¿ Te sirve de consuelo ? Vamos formando una cadena de favores.
Y así, sucesivamente. Pero la prioridad está toda, a mi alrededor.
Y así es cómo derrito la nieve virgen, con mi esfera energética; mi aura.
Impregno el ecosistema o medio-ambiente, de una fragancia sutil y personal.
¿ Demasiado ? ¿ Es una chifladura ? ¿ Te estoy tomando el pelo ? ¿ Te estafo ?
O solamente soy un payaso circense, que intenta volar con alas de cera.
Como Ícaro, para que los rayos del Sol de Justicia, las derritan y yo caiga en picado, desde gran altura.
Pronto lo sabremos.
Si desafío a los dioses del monte Olimpo, me mandarán rayos, truenos y centellas.
Como Prometeo, descubrí el fuego. ¡ Me meto en muchos líos ! Me falta inventar la rueda.
¡ Que alguien me saque de aquí !
Ser tan Señor de los jardines, es la apoteosis final.
Mi vida acaba, ¡ Tan temprano ! Porque tanto va el cántaro a la fuente,
que al final, se rompe.
O quizá, éste sea un discurso vano, del gallo del gallinero.
Y lo digo sin temor a equivocarme.
No obstante, puede que no sea verdad.
Si hiero tu sentido común, no me creas. Es sólo una sensación. Una emoción que me embarga.
Tú eres más importante que aquél.
¿ Te sirve de consuelo ? Vamos formando una cadena de favores.
Y así, sucesivamente. Pero la prioridad está toda, a mi alrededor.
Y así es cómo derrito la nieve virgen, con mi esfera energética; mi aura.
Impregno el ecosistema o medio-ambiente, de una fragancia sutil y personal.
¿ Demasiado ? ¿ Es una chifladura ? ¿ Te estoy tomando el pelo ? ¿ Te estafo ?
O solamente soy un payaso circense, que intenta volar con alas de cera.
Como Ícaro, para que los rayos del Sol de Justicia, las derritan y yo caiga en picado, desde gran altura.
Pronto lo sabremos.
Si desafío a los dioses del monte Olimpo, me mandarán rayos, truenos y centellas.
Como Prometeo, descubrí el fuego. ¡ Me meto en muchos líos ! Me falta inventar la rueda.
¡ Que alguien me saque de aquí !
Ser tan Señor de los jardines, es la apoteosis final.
Mi vida acaba, ¡ Tan temprano ! Porque tanto va el cántaro a la fuente,
que al final, se rompe.
O quizá, éste sea un discurso vano, del gallo del gallinero.
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