King Kong.

Nommo

Poeta veterano en el portal
¡ Estamos aquí ! Decíamos, en la isla desierta.
La avioneta viajaba a ras de la superficie del Mar.
Como si fuera a ras del suelo.
Te alcé sobre mis hombros, para que abultáramos más, los dos, fundidos en un solo cuerpo.


Vinieron a rescatarnos los loqueros del manicomio.


¿ Qué hacéis aquí ? ¿ Por qué os fuisteis a hacer puñetas ?
¿ No sabéis que iros a freír espárragos está penado con mucha medicación ?
Camisa de fuerza, Jeff. Y otra camisa de fuerza.
" Marchando. "


Te abracé y te besé, para consolarte, porque estabas llorando y duchándome, al mismo tiempo.


Tus lágrimas jabonosas limpiaban mi piel.
Y yo me secaba con una toalla hecha de las trenzas de tus cabellos.
Ante tan caudaloso milagro, los enfermeros del psiquiátrico se arrodillaron y te besaron los pies.
Dejándote encinta, con su saliva divina, que rozó tus dedos pulgares.


Y diste a luz dos hermosos ejemplares de Homo Sapiens Sapiens terrestre.


Eran mellizos, y los abracé y los besé.
Porque intuía que volveríamos a aquellas celdas del hospital para enfermos mentales,
donde nos habíamos conocido, y enamorado.
Pero mi rebeldía me impedía incorporarme a esa tribu sin par, de caníbales armados con inyecciones.


¡ Vámonos, familia ! Aúpa. Y me los llevé, lejos de las autoridades sanitarias, a la montaña central.


Donde el cráter del volcán ruge, escupiendo lava incandescente, por las noches.
Nos seguían y llamaban por teléfono celular, a sus secuaces.
" John, aquí, Jeff y Bernie Mac, ¡ Necesitamos refuerzos !




Se convirtió en gorila y se hace llamar King Kong. Se lleva a la rubia en una mano.


Y a los bebés, también. "


Eso se lo debo, todo, a las papillas Nutribén.
Porque mi madre me alimentaba, y desarrollé un cuerpo frondoso.
Así, puedo hablar directamente, con el tigre, y con el oso.
Mi esposa y yo, somos felices. Vivimos aquí, en la isla, con muchas cicatrices.
 
Última edición:
Abran paso señores,su majestad el gitano anda suelto. No intentéis atarle porque no habrá camisa de fuerza que valga. Acaso no sabéis que los poetas somos locos?
 
¡ Estamos aquí ! Decíamos, en la isla desierta.
La avioneta viajaba a ras de la superficie del Mar.
Como si fuera a ras del suelo.
Te alcé sobre mis hombros, para que abultáramos más, los dos, fundidos en un solo cuerpo.


Vinieron a rescatarnos los loqueros del manicomio.


¿ Qué hacéis aquí ? ¿ Por qué os fuisteis a hacer puñetas ?
¿ No sabéis que iros a freír espárragos está penado con mucha medicación ?
Camisa de fuerza, Jeff. Y otra camisa de fuerza.
" Marchando. "


Te abracé y te besé, para consolarte, porque estabas llorando y duchándome, al mismo tiempo.


Tus lágrimas jabonosas limpiaban mi piel.
Y yo me secaba con una toalla hecha de las trenzas de tus cabellos.
Ante tan caudaloso milagro, los enfermeros del psiquiátrico se arrodillaron y te besaron los pies.
Dejándote encinta, con su saliva divina, que rozó tus dedos pulgares.


Y diste a luz dos hermosos ejemplares de Homo Sapiens Sapiens terrestre.


Eran mellizos, y los abracé y los besé.
Porque intuía que volveríamos a aquellas celdas del hospital para enfermos mentales,
donde nos habíamos conocido, y enamorado.
Pero mi rebeldía me impedía incorporarme a esa tribu sin par, de caníbales armados con inyecciones.


¡ Vámonos, familia ! Aúpa. Y me los llevé, lejos de las autoridades sanitarias, a la montaña central.


Donde el cráter del volcán ruge, escupiendo lava incandescente, por las noches.
Nos seguían y llamaban por teléfono celular, a sus secuaces.
" John, aquí, Jeff y Bernie Mac, ¡ Necesitamos refuerzos !




Se convirtió en gorila y se hace llamar King Kong. Se lleva a la rubia en una mano.


Y a los bebés, también. "


Eso se lo debo, todo, a las papillas Nutribén.
Porque mi madre me alimentaba, y desarrollé un cuerpo frondoso.
Así, puedo hablar directamente, con el tigre, y con el oso.
Mi esposa y yo, somos felices. Vivimos aquí, en la isla, con muchas cicatrices.
Historia de amor cinematográfica made in Nommo, humor y talento no le faltan. Un abrazo. Paco.
 
¡ Gracias, amigos !
Sí, somos los locos poetas.
Como diría Mónica Naranjo: Desátame, o apriétame más fuerte. Pero no quiero que me dejes así.


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En este poema, intento ser creativo, y a la vez, aparentar que estoy fundido, en cada momento.
Con ideas surrealistas, que den un tono escurridizo, a todo mi texto.
Para finalmente, ser salsa mahonesa, sobre el huevo duro y la lechuga, y la merluza.
 
Última edición:
¡ Estamos aquí ! Decíamos, en la isla desierta.
La avioneta viajaba a ras de la superficie del Mar.
Como si fuera a ras del suelo.
Te alcé sobre mis hombros, para que abultáramos más, los dos, fundidos en un solo cuerpo.


Vinieron a rescatarnos los loqueros del manicomio.


¿ Qué hacéis aquí ? ¿ Por qué os fuisteis a hacer puñetas ?
¿ No sabéis que iros a freír espárragos está penado con mucha medicación ?
Camisa de fuerza, Jeff. Y otra camisa de fuerza.
" Marchando. "


Te abracé y te besé, para consolarte, porque estabas llorando y duchándome, al mismo tiempo.


Tus lágrimas jabonosas limpiaban mi piel.
Y yo me secaba con una toalla hecha de las trenzas de tus cabellos.
Ante tan caudaloso milagro, los enfermeros del psiquiátrico se arrodillaron y te besaron los pies.
Dejándote encinta, con su saliva divina, que rozó tus dedos pulgares.


Y diste a luz dos hermosos ejemplares de Homo Sapiens Sapiens terrestre.


Eran mellizos, y los abracé y los besé.
Porque intuía que volveríamos a aquellas celdas del hospital para enfermos mentales,
donde nos habíamos conocido, y enamorado.
Pero mi rebeldía me impedía incorporarme a esa tribu sin par, de caníbales armados con inyecciones.


¡ Vámonos, familia ! Aúpa. Y me los llevé, lejos de las autoridades sanitarias, a la montaña central.


Donde el cráter del volcán ruge, escupiendo lava incandescente, por las noches.
Nos seguían y llamaban por teléfono celular, a sus secuaces.
" John, aquí, Jeff y Bernie Mac, ¡ Necesitamos refuerzos !




Se convirtió en gorila y se hace llamar King Kong. Se lleva a la rubia en una mano.


Y a los bebés, también. "


Eso se lo debo, todo, a las papillas Nutribén.
Porque mi madre me alimentaba, y desarrollé un cuerpo frondoso.
Así, puedo hablar directamente, con el tigre, y con el oso.
Mi esposa y yo, somos felices. Vivimos aquí, en la isla, con muchas cicatrices.
Una intensa obra donde la fantasia se hace guion de formas
casi de comic..., el ejemplo es profundo y el juego es como
un crista. excelente. saludos de luzyabsenta
 

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