damianolivares
Poeta recién llegado
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Maléfica primavera; fuiste tan solo mía.
Me empujaste con tus manos ásperas al vació;
incitaste con tus coloridas garras,
el sembradío descuidado de tus oscuras semillas.
Crecieron tiernas y mortíferas flores,
sin los besos certeros de la lluvia,
o las carisias dulces de los soles.
Saltaron a la vida, crudas y descuidadas.
Abejas juguetonas se endulzaban con sus néctares,
se alimentaban de vilezas,
el odio era un veneno almibarado
crecido de la soledad.
¡Oh! ¡Yo las he visto!;
¡Eran hermosas!, vivas de tanta desolación.
Naturales y descuidadas.
¡Sentí sus aromas! ¡Estaban enfermas!
maléfica primavera; fuiste tan solo mía.
me empujaste con tus manos ásperas al vació;
incitaste con tus coloridas garras,
el sembradío descuidado de tus oscuras semillas.
crecieron tiernas y mortíferas flores,
sin los besos certeros de la lluvia,
o las carisias dulces de los soles.
saltaron a la vida, crudas y descuidadas.
abejas juguetonas se endulzaban con sus néctares,
se alimentaban de vilezas,
el odio era un veneno almibarado
crecido de la soledad.
¡oh! ¡yo las he visto!;
¡eran hermosas!, vivas de tanta desolación.
naturales y descuidadas.
¡sentí sus aromas! ¡estaban enfermas!
Maléfica primavera; fuiste tan solo mía.
Me empujaste con tus manos ásperas al vació;
incitaste con tus coloridas garras,
el sembradío descuidado de tus oscuras semillas.
Crecieron tiernas y mortíferas flores,
sin los besos certeros de la lluvia,
o las carisias dulces de los soles.
Saltaron a la vida, crudas y descuidadas.
Abejas juguetonas se endulzaban con sus néctares,
se alimentaban de vilezas,
el odio era un veneno almibarado
crecido de la soledad.
¡Oh! ¡Yo las he visto!;
¡Eran hermosas!, vivas de tanta desolación.
Naturales y descuidadas.
¡Sentí sus aromas! ¡Estaban enfermas!
Maléfica primavera; fuiste tan solo mía.
Me empujaste con tus manos ásperas al vació;
incitaste con tus coloridas garras
el sembradío descuidado de tus oscuras semillas.
Crecieron tiernas y mortíferas flores,
sin los besos certeros de la lluvia,
o las carisias dulces de los soles.
Saltaron a la vida, crudas y descuidadas.
Abejas juguetonas se endulzaban con sus néctares,
se alimentaban de vilezas,
el odio era un veneno almibarado
crecido de la soledad.
¡Oh! ¡Yo las he visto!;
¡Eran hermosas!, vivas de tanta desolación.
Naturales y descuidadas.
¡Sentí sus aromas! ¡Estaban enfermas!
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::Maléfica primavera; fuiste tan solo mía.
Me empujaste con tus manos ásperas al vació;
incitaste con tus coloridas garras,
el sembradío descuidado de tus oscuras semillas.
Crecieron tiernas y mortíferas flores,
sin los besos certeros de la lluvia,
o las carisias dulces de los soles.
Saltaron a la vida, crudas y descuidadas.
Abejas juguetonas se endulzaban con sus néctares,
se alimentaban de vilezas,
el odio era un veneno almibarado
crecido de la soledad.
¡Oh! ¡Yo las he visto!;
¡Eran hermosas!, vivas de tanta desolación.
Naturales y descuidadas.
¡Sentí sus aromas! ¡Estaban enfermas!
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