NiñaSanctuary
Poeta adicto al portal
Te escondí detrás del espejo,
en ese oscuro rincón donde la luz apenas llega.
Me dediqué a mirar, sólo el reflejo,
a admirar la belleza externa que nunca había sentido.
Te dejé atada de manos,
superada por la cruenta sensación táctil,
por la intriga visual
y la maraña comercial
del costoso exteriorismo.
Te dejé sola,
mientras otros alababan la carcaza.
Te abandoné, siendo tú tan débil y frágil;
preferí la experiencia de la adulación
a la plenitud de la consolación
del alma en su nirvana.
Y pagando los costos, hoy,
me veo al espejo y no veo nada;
un dibujo de alguna mujer mundana
una sonrisa falsa, de ojos vidriosos.
Te veo a ti, sollozar desaliñada,
dando tumbos contra las paredes,
esas que hoy de soledad duelen,
las que fueron con manos infames
por placer ensuciadas.
Pagando los costos, mi querida alma,
hoy, me reencuentro contigo,
y espero que me perdones por tanto daño cometido,
por haber menospreciado de tu sombra, la belleza.
Me costará, lo sé, aún más
sacarte de esa profunda tristeza,
pero hoy te prometo, cariño,
que tú y yo volveremos a ser,
en unísono, felices.
en ese oscuro rincón donde la luz apenas llega.
Me dediqué a mirar, sólo el reflejo,
a admirar la belleza externa que nunca había sentido.
Te dejé atada de manos,
superada por la cruenta sensación táctil,
por la intriga visual
y la maraña comercial
del costoso exteriorismo.
Te dejé sola,
mientras otros alababan la carcaza.
Te abandoné, siendo tú tan débil y frágil;
preferí la experiencia de la adulación
a la plenitud de la consolación
del alma en su nirvana.
Y pagando los costos, hoy,
me veo al espejo y no veo nada;
un dibujo de alguna mujer mundana
una sonrisa falsa, de ojos vidriosos.
Te veo a ti, sollozar desaliñada,
dando tumbos contra las paredes,
esas que hoy de soledad duelen,
las que fueron con manos infames
por placer ensuciadas.
Pagando los costos, mi querida alma,
hoy, me reencuentro contigo,
y espero que me perdones por tanto daño cometido,
por haber menospreciado de tu sombra, la belleza.
Me costará, lo sé, aún más
sacarte de esa profunda tristeza,
pero hoy te prometo, cariño,
que tú y yo volveremos a ser,
en unísono, felices.
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