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La alegría de vivir

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LA ALEGRÍA DE VIVIR

Aquel mármol de Paros, de ópima estatuaria

vino a compensar la fragilidad del verso homérico

vetas blanquinegras en la pureza caliza

lágrimas del poeta incapaz de llegar a su designio

(hay que continuar el camino y encontrar nuevas estrellas).



Entre los pinos aromosos se escapa la ninfa besada

busca el azul convenido con el sátiro en la Grecia pergeñada

y los cantuesos se hacen sueño entre las ruinas sin fama

cada abeja es un aroma de flor que tras ser raptada vuela

buscando aquel lamento que la devuelva fecundada en versos



La nostalgia circunfleja avanza entre los olvidos

en las plumas canoras de las gaviotas cautivas

mientras en el pecio todavía llorado el cadáver del marinero

espera, espera, espera

sin saber que es un muerto más en el océano



Ah la playa desierta de sirenas

hasta ella bajan indolentes los fuegos de la noche sin estrellas

cálida todavía de los cuerpos luminosos

de las piernas como columnas morenas

de los ojos deslumbrados de las vestales sin diosas



Sicomoros y tamarindos adoselaban los cielos

concediendo la sombra tan buscada

deteniendo a los faunos en sus goces y demorando las estatuas

entregadas a su destrucción por el tiempo

Aquella Grecia innumerable que recrea los cotidianos ensueños.



Danzan alegres los cadáveres nunca muertos

en los que chispean los brillos de los aguardientes

esperando el renacer de la tranquila mañana

esperando que Dionisio les conceda el descanso eterno

los alegres cadáveres de blandos huesos.



Revolotean los peplos agitados por el licor y el deseo

y los héroes descansan de tanta muerte que les trajo la fatuidad del poeta

Son ahora ya los tiempos que antes fueron venideros

tiempos de cráteras llenas y carnes voluptuosas

entibiadas por el mar eterno.




joy-of-life-henri-matisse.jpg



Ilust.: “Alegría de vivir”. 1906.- Henri Matisse
 
Aquel mármol de Paros, de ópima estatuaria

vino a compensar la fragilidad del verso homérico

vetas blanquinegras en la pureza caliza

lágrimas del poeta incapaz de llegar a su designio

(hay que continuar el camino y encontrar nuevas estrellas).



que inconmensurable se vuelve la palabra cuando contienen otras y las vuelve un acto de otredad.
El tiempo tiene forma y nombres.

siempre un gusto leerte poeta.
 
LA ALEGRÍA DE VIVIR

Aquel mármol de Paros, de ópima estatuaria

vino a compensar la fragilidad del verso homérico

vetas blanquinegras en la pureza caliza

lágrimas del poeta incapaz de llegar a su designio

(hay que continuar el camino y encontrar nuevas estrellas).



Entre los pinos aromosos se escapa la ninfa besada

busca el azul convenido con el sátiro en la Grecia pergeñada

y los cantuesos se hacen sueño entre las ruinas sin fama

cada abeja es un aroma de flor que tras ser raptada vuela

buscando aquel lamento que la devuelva fecundada en versos



La nostalgia circunfleja avanza entre los olvidos

en las plumas canoras de las gaviotas cautivas

mientras en el pecio todavía llorado el cadáver del marinero

espera, espera, espera

sin saber que es un muerto más en el océano



Ah la playa desierta de sirenas

hasta ella bajan indolentes los fuegos de la noche sin estrellas

cálida todavía de los cuerpos luminosos

de las piernas como columnas morenas

de los ojos deslumbrados de las vestales sin diosas



Sicomoros y tamarindos adoselaban los cielos

concediendo la sombra tan buscada

deteniendo a los faunos en sus goces y demorando las estatuas

entregadas a su destrucción por el tiempo

Aquella Grecia innumerable que recrea los cotidianos ensueños.



Danzan alegres los cadáveres nunca muertos

en los que chispean los brillos de los aguardientes

esperando el renacer de la tranquila mañana

esperando que Dionisio les conceda el descanso eterno

los alegres cadáveres de blandos huesos.



Revolotean los peplos agitados por el licor y el deseo

y los héroes descansan de tanta muerte que les trajo la fatuidad del poeta

Son ahora ya los tiempos que antes fueron venideros

tiempos de cráteras llenas y carnes voluptuosas

entibiadas por el mar eterno.




joy-of-life-henri-matisse.jpg



Ilust.: “Alegría de vivir”. 1906.- Henri Matisse
Un acto de espera que se sublime esa marea del encanto por la vida.
un reloj de tiempos e impulso que van como murmurando los
fragmentos necesarios para sentir. decida construccion en
un universo contemplativo. bellissimo.
saludos amables de luzyabsenta
 
LA ALEGRÍA DE VIVIR

Aquel mármol de Paros, de ópima estatuaria

vino a compensar la fragilidad del verso homérico

vetas blanquinegras en la pureza caliza

lágrimas del poeta incapaz de llegar a su designio

(hay que continuar el camino y encontrar nuevas estrellas).



Entre los pinos aromosos se escapa la ninfa besada

busca el azul convenido con el sátiro en la Grecia pergeñada

y los cantuesos se hacen sueño entre las ruinas sin fama

cada abeja es un aroma de flor que tras ser raptada vuela

buscando aquel lamento que la devuelva fecundada en versos



La nostalgia circunfleja avanza entre los olvidos

en las plumas canoras de las gaviotas cautivas

mientras en el pecio todavía llorado el cadáver del marinero

espera, espera, espera

sin saber que es un muerto más en el océano



Ah la playa desierta de sirenas

hasta ella bajan indolentes los fuegos de la noche sin estrellas

cálida todavía de los cuerpos luminosos

de las piernas como columnas morenas

de los ojos deslumbrados de las vestales sin diosas



Sicomoros y tamarindos adoselaban los cielos

concediendo la sombra tan buscada

deteniendo a los faunos en sus goces y demorando las estatuas

entregadas a su destrucción por el tiempo

Aquella Grecia innumerable que recrea los cotidianos ensueños.



Danzan alegres los cadáveres nunca muertos

en los que chispean los brillos de los aguardientes

esperando el renacer de la tranquila mañana

esperando que Dionisio les conceda el descanso eterno

los alegres cadáveres de blandos huesos.



Revolotean los peplos agitados por el licor y el deseo

y los héroes descansan de tanta muerte que les trajo la fatuidad del poeta

Son ahora ya los tiempos que antes fueron venideros

tiempos de cráteras llenas y carnes voluptuosas

entibiadas por el mar eterno.




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Ilust.: “Alegría de vivir”. 1906.- Henri Matisse

Amena y muy interesante lectura, te felicito por tu arte querido amigo Miguel. Un abrazo, feliz fin de semana!
 
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