Francisco León Román
Poeta recién llegado
Con el paso del tiempo, los segundos pierden sentido.
Es algo tan efímero como describir lo pasajero.
Cuando tú te alejas se desprende algo de mí,
demostrándome que todavía existe algo humano.
No soy capaz de incluir la palabra sentimientos.
Nací sin la facultad de expresarlos.
Venimos de dos mundos diferentes.
Sin saber cuál es mejor o peor.
Tan solo sé que existimos tú y yo en el mundo que idealizo.
Realmente me cuesta describirte,
me recuerdas a la estratósfera y a su perfecto equilibrio.
Una mente brillante envuelta en una esencia maravillosa.
Eres aquel ser tan lejano que proviene de la exósfera,
que rara vez acude a mí, pero cuando lo hace
me olvido del cosmos y sus vertientes.
Tan solo te veo a ti protegiéndome como lo hacen las estrellas,
sin sospechar que siendo humano también cuido de ti,
de mi ente perfecto, con luz y sombra propia.
Con aquella extraña superposición de cualidades que hacen comprensibles
los componentes de la alquimia.
Pues eres para mí algo más allá de lo físico,
contigo comprendo los misterios del universo, y las excentricidades
de tu ser y el mío siendo uno.
Te lo he revelado todo, me quedo sin secretos,
desde hoy me pierdo en aquel mundo del que vienes.
En definitiva desde hoy me pierdo en él y en ti.
Es algo tan efímero como describir lo pasajero.
Cuando tú te alejas se desprende algo de mí,
demostrándome que todavía existe algo humano.
No soy capaz de incluir la palabra sentimientos.
Nací sin la facultad de expresarlos.
Venimos de dos mundos diferentes.
Sin saber cuál es mejor o peor.
Tan solo sé que existimos tú y yo en el mundo que idealizo.
Realmente me cuesta describirte,
me recuerdas a la estratósfera y a su perfecto equilibrio.
Una mente brillante envuelta en una esencia maravillosa.
Eres aquel ser tan lejano que proviene de la exósfera,
que rara vez acude a mí, pero cuando lo hace
me olvido del cosmos y sus vertientes.
Tan solo te veo a ti protegiéndome como lo hacen las estrellas,
sin sospechar que siendo humano también cuido de ti,
de mi ente perfecto, con luz y sombra propia.
Con aquella extraña superposición de cualidades que hacen comprensibles
los componentes de la alquimia.
Pues eres para mí algo más allá de lo físico,
contigo comprendo los misterios del universo, y las excentricidades
de tu ser y el mío siendo uno.
Te lo he revelado todo, me quedo sin secretos,
desde hoy me pierdo en aquel mundo del que vienes.
En definitiva desde hoy me pierdo en él y en ti.