rudyvaldenegro
Poeta recién llegado
[h=4]
[/h]
Blancos cementerios marchitos
Florecían reviviendo a sus muertos
Cuando presentían su visita.
El mar, frente a su ímpetu,
Devolvía alegres a los suicidas.
Sufría el dolor al verla vivir
Y la felicidad se contentaba.
Su rostro era un resplandor celeste
Que iluminaba todo a su alrededor.
Era más hermosa que la belleza
Que a su lado hasta yo embellecía.
Su esqueleto lo soñaba en mis brazos
Corriendo por la orilla del mar,
Fugitivos de la muerte
Que nos perseguía celosa.
Soñé una noche que su alma
Era una rosa y la cortaba.
Su cuerpo puro ponía en fuga
Todo anhelo carnal.
Al besarla su aliento me revivía
Como un dios que volvía a rehacerme.
De haber nacido pájaro
Habría comido entre sus manos abiertas.
Pero ¿de dónde había venido este ángel?,
¿De qué planeta se habría caído?,
me angustiaba ignorar.
Viajé a las fronteras de mi conciencia
Para revelar el misterio,
Leí la lista interminable en el libro
Que registra escritos los nombres
De todas las criaturas del universo,
Recorrí el espacio inmensurable
Que abarca el todo,
Y acaricié sus paredes,
Al otro lado reinaba la nada,
Un sabio impidió que me encaramara.
Tuve que regresar sin respuesta.
Hasta que un día se enfermó
La amada azul de mi ensueño,
asombrado, supe que no era divina
Sino de huesos y de carne.
¿Todavía seguirá tan azul?
Florecían reviviendo a sus muertos
Cuando presentían su visita.
El mar, frente a su ímpetu,
Devolvía alegres a los suicidas.
Sufría el dolor al verla vivir
Y la felicidad se contentaba.
Su rostro era un resplandor celeste
Que iluminaba todo a su alrededor.
Era más hermosa que la belleza
Que a su lado hasta yo embellecía.
Su esqueleto lo soñaba en mis brazos
Corriendo por la orilla del mar,
Fugitivos de la muerte
Que nos perseguía celosa.
Soñé una noche que su alma
Era una rosa y la cortaba.
Su cuerpo puro ponía en fuga
Todo anhelo carnal.
Al besarla su aliento me revivía
Como un dios que volvía a rehacerme.
De haber nacido pájaro
Habría comido entre sus manos abiertas.
Pero ¿de dónde había venido este ángel?,
¿De qué planeta se habría caído?,
me angustiaba ignorar.
Viajé a las fronteras de mi conciencia
Para revelar el misterio,
Leí la lista interminable en el libro
Que registra escritos los nombres
De todas las criaturas del universo,
Recorrí el espacio inmensurable
Que abarca el todo,
Y acaricié sus paredes,
Al otro lado reinaba la nada,
Un sabio impidió que me encaramara.
Tuve que regresar sin respuesta.
Hasta que un día se enfermó
La amada azul de mi ensueño,
asombrado, supe que no era divina
Sino de huesos y de carne.
¿Todavía seguirá tan azul?