mistenig
Poeta recién llegado
Claro que la ame,
con cada uno de mis sentidos,
la pensé cada vez que mi mente sucumbía,
en los intimos santuarios del alma, y en el frio del invierno.
Su sonrisa era mi esperanza,
no podía mentirle frente a su rostro,
era más que una mujer,
era el todo, era mi infinito.
Estube todo el tiempo junto a ella,
en presencia o ilusión,
en su ropa o en su olor.
en sus risas su dolor.
La ame hasta el día,
que me di cuenta que ella no fue mía,
nunca lo fue, fuimos una pareja inestable,
a ella le falto sinceridad, le falto contarme que no creía en el amor.
con cada uno de mis sentidos,
la pensé cada vez que mi mente sucumbía,
en los intimos santuarios del alma, y en el frio del invierno.
Su sonrisa era mi esperanza,
no podía mentirle frente a su rostro,
era más que una mujer,
era el todo, era mi infinito.
Estube todo el tiempo junto a ella,
en presencia o ilusión,
en su ropa o en su olor.
en sus risas su dolor.
La ame hasta el día,
que me di cuenta que ella no fue mía,
nunca lo fue, fuimos una pareja inestable,
a ella le falto sinceridad, le falto contarme que no creía en el amor.
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