Abrahám Emilio
Emilio.
La amo y no sé por qué
es el paralelismo que nos separa
gélida tangente que nos desvía
no caben imperfecciones ni taras
parece de oro pero es de cobre
su corazón brilla como diamante pulido.
La amo y no sé por qué, cómo es posible?
que le vi? Acaso su vida en frenesí
solo migrañas y desvelos por ella viví
no lo sé, pero es tan increíble.
Tal vez los diamantes de sus ojos
tal vez los labios como corazones rojos
su rostro como un día de otoño
y la pulcridad que llega hasta sus cabellos
y esas mejillas tersas como de un retoño
no sé por qué la quiero.
Como olvidar su voz de niña
sus ojos profundos como piedras de aguamarina
su cuerpo cubierto en sábanas
las sombras de sus recuerdos
y ardiendo en el amor y sus llamas
y estar en la duda de lo incierto.
A ese amor paralelo hay un quebranto
donde la vida lanza un puntapié
que tortura al inocente como un desgraciado
es el dolor que crece intacto
y aún así sigo enamorado.
es el paralelismo que nos separa
gélida tangente que nos desvía
no caben imperfecciones ni taras
parece de oro pero es de cobre
su corazón brilla como diamante pulido.
La amo y no sé por qué, cómo es posible?
que le vi? Acaso su vida en frenesí
solo migrañas y desvelos por ella viví
no lo sé, pero es tan increíble.
Tal vez los diamantes de sus ojos
tal vez los labios como corazones rojos
su rostro como un día de otoño
y la pulcridad que llega hasta sus cabellos
y esas mejillas tersas como de un retoño
no sé por qué la quiero.
Como olvidar su voz de niña
sus ojos profundos como piedras de aguamarina
su cuerpo cubierto en sábanas
las sombras de sus recuerdos
y ardiendo en el amor y sus llamas
y estar en la duda de lo incierto.
A ese amor paralelo hay un quebranto
donde la vida lanza un puntapié
que tortura al inocente como un desgraciado
es el dolor que crece intacto
y aún así sigo enamorado.
Última edición: