Me tomó de sorpresa y me paró en seco. El tema, la forma (letras pequeñas, negras). Y el adagio, melancólico en su belleza serena Por un instante tuve la misma preocupación que Ana Clavero
Y en otro, me esforcé en una gambeta a la Aparecida (lindo nombre, amiga), para que no se amigara con la mía
Qué cosa. Creo perdón que me ponga solemne y sentencioso, son mis mal asumidos 38- que madurar es aprender a convivir con ella, sin esquivar el bulto, ni reclamarle a la vida que esto no sea la película de Hollywood que nos venden desde que abrimos los ojos por la mañana. Todo un ars de vivre. Todo un aprendizaje, que finaliza el día final.
Entonces celebro detrás de las nubes haya ciela. Y que tenga un registro amplio. Que cuando le duela algo, tenga el coraje de sacarlo al sol. O a este foro (los varones en esto somos infinitamente más imbéciles. O sino los varones, éste que suscribe)
De ponerlo en poesía (aunque también es forma de conjurarlo).
Gracias ciela. No sé si llamarlo coraje, sensatez, sabiduría, sentido de la vida. O un licuado con todas ellas.
No dejas de sorprenderme, amiga
Pasas de la euforia de un poema con milonga a esta declaración lapidaria pero serena. Tal vez la declaración que más serenidad requiera en la vida: que cuando el dolor duele, duele. Y punto. Sin romanticismos, que no son poéticos, son una mentira.
En tu obra -general- no hay bipolaridad maníaco-depresiva: hay vida... vivida. Sobrevivida. Aquilatada. Casa con cimientos en roca y ventanales de poesía
Estoy escribiendo esto muy despacio, contrariando mi hábito
Pausas. Silencio. No creo que sea necesario decir mucho más
Sí. Que visitar tus poemas me hace bien. Y los comentarios que se hacen en torno a ellos
Este mundo virtual es raro, posmo, pero hay días que me parece más humano que mucho de lo real que me rodea. Hoy fue uno de ellos, y te lo agradezco
Me cuesta dejar de escribir. Un beso grande.